Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

COCAÍNA, CANNABIS Y ALCOHOL. LAS TRES COSAS QUE ME HAN FASTIDADO LA SEMANA.

drugs¡Estoy harto! Todo la semana atendiendo personas, esforzándome en hacer lo mejor para que puedan superar sus dificultades y sentirse mejor, y no encuentro más que zancadillas.

Me ha costado un poco al final he sido capaz de identificar a los culpables: cocaína, cannabis y alcohol.

Aunque alguno más evidente que los otros, los tres estaban por ahí, agazapados, entorpeciendo y boicoteando cualquier intento de que la terapia avanzase. Pero ahora que los hemos descubierto podremos eliminarlos de nuestro camino.

¿Quieres saber cómo ha sido? Sigue leyendo…

Arturo solo consumía alcohol los fines de semana. Un trabajo estresante con mucha responsabilidad. Llegaba todos los días a casa a las mil y completamente agotado. ¿No se merecía un desahogo el fin de semana? ¿Darse permiso para tomar unas copas con su mujer y los amigos? Era lo mínimo después de tanto esfuerzo. Su mujer, Lucía, le acompañaba pero no podía seguirle el ritmo. Con frecuencia se marchaba a casa y él se quedaba a tomar “la última”.

La cocaína entraba a formar parte de la fiesta muy de vez en cuando. Solo cuando un amigo invitaba, en alguna ocasión especial… En una de esas ocasiones, con seis copas y tres rayas y Lucía ya en casa, Arturo acaba en un hotel con su secretaria.

Una vez, esto es un error, no se puede repetir, se decían uno al otro la cuarta vez que salían del mismo hotel, en las mismas condiciones.

Lucía descubrió la infidelidad que duraba dos meses y de golpe a Arturo se le cayó el mundo encima. 

Reaccionó de cara (no ocurre siempre). No buscó excusas, reconoció la infidelidad y accedió a buscar ayuda a un profesional que les ayudara a superar la crisis. Así llegaron a verme. 

Se querían y querían seguir juntos. Una infidelidad. Es frecuente, sucede en muchas parejas y ellos podrían superarla si hacían las cosas bien. Arturo había cortado la relación de inmediato, la secretaria era trasladada a otra oficina y él se deshacía pidiendo perdón a Lucía, que triste y afectada trataba de reponerse. Y lo haría. Pero había algo más.

Entonces Lucía contó cómo Arturo llevaba meses abriendo una botella de vino en las comidas y en las cenas, que prácticamente se bebía solo. Explicó cómo ese consumo de cocaína esporádico de fin de semana se había trasladado a algún otro día, con la excusa de aguantar aquellas jornadas de trabajo interminables. Cómo hacía tiempo que le daba asco acostarse con él en esas condiciones, cómo lo veía ausente, irritable, desconsiderado con ella y con sus dos hijos, que tenían miedo de su padre tras la cuarta copa de vino.

Sí, era la infidelidad, claro, pero el infierno estaba llegando desde mucho antes.

Lucía desgranaba estas palabra como una letanía que abría los ojos a Arturo a una realidad que desconocía. Unos ojos que se llenaron de lágrimas.

Sí Arturo, me valen tus perdones. Sí, sé que me quieres, y sé que superaré que te hayas acostado con esa puta, pero si no dejas el alcohol y la cocaína en este momento no te quiero volver a ver. 

Miguel padece ansiedad. Es un chico sensible e introvertido. Con una baja autoestima piensa que los demás no le tienen en consideración e incluso que en ocasiones le desprecian o se ríen de él. Él se angustia y obsesiona pensando en lo que ha podido hacer para molestar, da vueltas a las conversaciones una y otra vez y fantasea soluciones que no hacen más que llevarle de nuevo al punto de partida.

Cada vez se encuentra más aislado, ansioso y deprimido.

-Me está afectando mucho –me decía esta semana desde la ciudad donde reside-. Me está costando incluso acudir a mis clases y estar con gente, así que me busco mis trucos… 

¿Trucos? Cuéntamelos, quizá me sirvan para otras personas…

-Verás, tengo que confesar que me fumo un porro de marihuana y eso me calma. Me ayuda a salir, a relacionarme un poco más y por la noche puedo dormir mejor.

-Miguel, me temo que tu “truco” no me va a servir…

Escúchame, ese porro de marihuana que en principio te calma, va directo a los núcleos de la obsesión, dispara todos esos círculos viciosos de la suspicacia, el dar vueltas a las cosas sin fin. Te aísla más que te conecta y además te baja la autoestima y es depresógeno. ¿No es esto precisamente todo lo que te sucede a ti? ¿Todo lo que queremos eliminar? Miguel, la marihuana es una trampa: inicialmente calma, pero después potencia todo lo que te hace padecer. O lo sacamos de la ecuación o no podremos salir de ese círculo, ¿lo entiendes?

-Creo que ahora sí…

Sandra ha perdido la confianza en Marcos. Sí, Marcos mantuvo durante un tiempo una relación de mucha amistad con otra mujer a través de las redes sociales. Llegó a convertirse en una especie de confidente, a espaldas de su mujer y con la que comentaba las dificultades de su matrimonio. Cuando Sandra lo descubrió se le vino el mundo encima. Por una parte fue consciente de que su relación pasaba por un bache desde hacía tiempo y por otro lado sintió la desconfianza y los celos de que Marcos pudiera enamorarse e irse con otra mujer.

Marcos comprendió y asumió que aquello podía considerarse una “infidelidad” o traición a la confianza e intimidad con su mujer y obró en consecuencia.

Empezamos entonces a abordar esos otras aspectos de la relación que estaban fallando. Ellos avanzaban, pero cada cierto tiempo resurgía el tema de la confianza y los celos.

-Pero Sandra, ¿aún sientes esa desconfianza? Eso pasó en hace ya unos meses y, siendo objetivos creo que Marcos no ha vuelto a dar un motivo para que te sientas así, y menos con tanta intensidad…? Cada cierto tiempo resurgen los celos casi como el primer día ¿Qué te pasa?

-No lo puedo evitar. Me viene a la mente la imagen de ellos compartiendo confidencias y necesito saber todos los detalles, lo que hablaron, cuándo, por qué… Es la única manera de quedarme tranquila y saber que esto no va a volver pasar.

Esto ya lo habíamos hablado muchas veces y Marcos hacía dado todos esas explicaciones que Sandra requería. Miré a Marcos. Él sabía algo que yo no.

-Marcos, ¿qué pasa? Tú sabe lo que pasa, si no sale aquí no podremos seguir avanzando.

Y con todo el cariño del mundo Marcos contó que Sandra tenía un problema con la bebida. Y que era en esos momentos cuando los celos se disparaban y volvía en bucle a las mismas preguntas sin fin que les hacían tanto daño a ambos.

-Marcos, has querido proteger a Sandra de esto en la terapia pero ya ves que no tiene ningún sentido seguir haciéndolo. Te diré que el alcohol y los celos tienen una comunicación directa. Que la mayor parte de alcohólicos desarrollan problemas de celos y que mientras esto esté aquí en medio no podremos seguir avanzando. ¿Qué os parece si dedicamos nuestro esfuerzo ahora a eliminar este obstáculo?

Así que ya veis, esta ha sido mi semana plagada de trampas y zancadillas ocultas que por fortuna han salido a la luz. Respetando algunas opiniones sobre cierto tipo de drogas, debo decir que su consumo en casi cualquier tipo de terapia o proceso de crecimiento personal es absolutamente contraproducente. Y en la mayoría de los casos, como en los que he descrito, hasta que no se eliminan no se puede seguir avanzando, llevando al fracaso muchos de ellos.

Y nada más por hoy en este lluvioso viernes madrileño. Bueno sí, una pequeña nota al pie: la primera historia del post, la de Arturo y Lucía (nombres ficticios) es en realidad un poco más antigua. De hecho Arturo dejó completamente el consumo de cocaína y alcohol y mejoraron muchísimo en su relación. Tanto que superaron la crisis y terminaron exitosamente su proceso terapéutico. Así que aprovecho para mandarles desde aquí un fuerte abrazo y, de nuevo, mi enhorabuena.

Las otras dos historias siguen abiertas así que ya os contaré cómo van, ¡que espero que tan bien como Lucía y Arturo!

Un saludo a todos, buen fin de semana y nos vemos el domingo en la newsletter.

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2 comentarios
  1. Hola, me han gustado mucho estas historias y coincido contigo en el hecho de que el alcohol y los celos no se llevan, lo vivimos en casa de mis padres hace muchos anos, cuando el entonces novio de mi hermana, despues de tomarse varias copas de mas, fue participe de un incidente muy triste al empezar a reclamarle delante de todos en casa, hacerca de otro invitado que habia tenido un detalle con ella, fue la mar de triste para mi hermana que no sabia donde esconderse para evitar la verguenza. Suerte a estas parejas y confio que pronto puedan resolver sus problemas. Un abrazo.

    • Gracias por tu comentario Zulma y por compartir tu experiencia, que seguro sirve para que otras personas tomen conciencia.
      Un abrazo afectuoso

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