Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

CÓMO CUIDAR A UN FAMILIAR CON DEPRESIÓN

Manos que cuidan¡Hola! ¿Cómo estás? Espero que haya empezado muy bien la semana. Yo he recibido un paquete postal con algo que me tiene ilusionado, y aunque aún es “secreto” quizá me anime a compartirlo con todos al final de la entrada de hoy…

Llevo varios días dándole vueltas a este tema de la depresión. He hablado de ella en algunos post anteriores, siempre desde el punto de vista del que la padece (ver esta entrada y esta otra). Pero hoy, a raíz de la consulta de una lectora, quiero centrarme en la persona que está a su lado, que también sufre mucho al ver pasarlo mal a su familiar, y dar algunos consejos sobre la mejor manera de actuar (que no siempre es fácil).

Así que si en tu familia o entorno cercano hay alguna persona que está pasando por una depresión las siguientes reflexiones pueden resultarte muy útiles. ¡Vamos allá!

1-Ten siempre presente que la depresión es una enfermedad. No es un problema de “falta de voluntad”, “no querer esforzarse”, “vagancia”… etc.

Cuando una persona no la ha padecido, a veces le resulta muy difícil entender cómo es posible que alguien no tenga ganas de levantarse de la cama, o hacer cosas con las que antes disfrutaba. Y piensa, erróneamente, que si se esforzara un poco recuperaría la normalidad. No es así, y es importante que la persona que cuida a alguien con depresión lo entienda cuanto antes. De esta manera evitaremos presionar demasiado pronto y podremos ser más comprensivos.

Así que el punto número uno a tener en cuenta es que nuestro familiar o amigo no hace las cosas porque no quiere sino porque realmente, no puede.

2- Sí, ya lo sé. Nosotros sufrimos también al ver que no podemos aliviar el dolor de nuestro ser querido tanto como deseamos. Y eso hace que muchas veces nos frustremos y queramos acelerar las cosas. Pero así actuamos desde nuestra propia impotencia, y eso nunca es bueno. ¿Cómo podemos hacerlo mejor?

Bueno, lo primero es saber que la mayor parte de las depresiones van a remitir, y muchas lo harán por completo. Es uno de los trastornos psicológicos para los que más recursos farmacológicos y terapéuticos disponemos. Así que en general el pronóstico va a ser positivo. Ser conscientes esto nos ayudará a tener más paciencia.

3- Y después, la clave principal que debe guiar nuestro comportamiento: Estar pendiente, pero sin agobiar. Te pondré un ejemplo:

Imagina que te rompes la pierna. Por mucho que te digan que camines, los primeros días será imposible. El dolor lo hace insoportable. ¡No podrás siquiera apoyar la pierna! Si en este momento tus familiares te “empujan” a hacerlo creyendo que es lo mejor para ti, solo van a conseguir que te duela más, te frustres y te sientas además culpable por no hacer lo que te dicen.

En cambio, te apetecerá que estén ahí en el momento en el que puedas empezar a posar la pierna sin tanto dolor. Que te ofrezcan su brazo para que te apoyes a modo de muleta y que te animen a dar un pasito o dos extra que acelere la recuperación. Que te pregunte de vez en cuando “¿Qué tal un pequeño paseíto, o unos estiramientos?”, y que toleren si les dices que en ese momento no, que quizá un poco más tarde. Y durante el paseo, si te ven que ya te empieza a doler mucho o te cansas demasiado, te digan que lo dejes por hoy, y te ayuden a sentarte. Y, claro, también que nos “riñan” con cariño si ven que no tomamos el antiinflamatorio como nos ha dicho el médico.

¿Ves la diferencia? Con la depresión pasa lo mismo que con un hueso. La mente sufre también un “esguince”, y es positivo que lo enfoquemos de esta manera.

4- Así que la actitud es: Me ofrezco, animo, cuido, y estoy pendiente, pero sin agobiar.

En cuanto veo que mi familiar empieza a recuperar las ganas de hacer cosas, ahí estoy yo para animarle a hacerlo y que no se pierda esa oportunidad. Puedo sugerir y “empujar” un poco más, pero como digo, siempre sin forzar.

Si lo hacemos de esta manera veremos cómo poco a poco la nube negra de la depresión va abandonando a nuestro ser querido y finalmente, recupera las ganas sonreír.

5- Hay una excepción a esta actitud general, y en la que podemos ser más incisivos e insistentes. Y es en lo que se refiere al tratamiento.

El tratamiento es una pieza absolutamente clave en la cura de la depresión. Así que aquí podemos “presionar” un poco más para asegurarnos que nuestro familiar acude a las citas con su médico y/o terapeuta y que toma la medicación prescrita.

Por supuesto estaremos siempre atentos a que toma sus pastillas, si fuera el caso, y le recordaremos las citas. Pero si vemos que flaquea en este aspecto fundamental, podremos “obligar” lo necesario. Y si se enfada, se tendrá que aguantar: el tratamiento no es negociable. Y además, siempre me podréis echar la culpa a mi… 🙂

Bueno, espero con esto haberte dado una guía sencilla sobre la mejor manera de actuar cuando uno de nuestros seres queridos sufre de depresión.

Y ahora, creo que te contaré mi nuevo proyecto que espero que te guste.

Recibo muchas preguntas durante la semana y he pensado en contestarlas de una forma distinta: a través de vídeos que compartir en la página. Creo que puede ser una forma más amena y ágil de hacerlo.

Así que hice un par de pruebas en mi casa, pero como soy un poco perfeccionista mi voz crítica empezó: “se te ve mal… estás desenfocado… ¡no se oye bien!…”. Entonces mi parte “crítica” hizo un pacto con mi parte “caprichosa” y hoy me ha llegado una cámara y un micrófono nuevos para grabar los vídeos con mejores condiciones ¡y en un par de semanas espero tenerlo todo listo para estrenarme!

Así que si tienes alguna pregunta escríbime y podré contestártela “en persona”.

Como siempre si te ha gustado este post compártelo y si crees que puede ser útil a alguien que esté en esta circunstancia complicada, no dudes en enviárselo. Gracias y ¡feliz día!

Si te gustan los post de Mente en Positivo, déjame tu email y te enviaré resúmenes de las publicaciones. Nada de spam, solo cosas que te sirvan (y los dos regalos de bienvenida). Apuntarme a la lista.

6 comentarios
  1. GRACIAS, SON MUY INTERESANTES Y ÚTILES TUS ENVÍOS.
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  2. Hola! Descubrí que no existe mejor remedio para la depresión que el óxido de magnesio. Este mineral aporta la energía al cuerpo y a la mente. Un déficit de magnesio provoca falta de energía vital. Sin ella, la mente sólo produce ideas o pensamientos de baja intensidad (mal llamados pensamientos negativos). Al consumir magnesio los cuerpos físico, emocional y mental se reaniman. Saludos desde la Ciudad de México!!

    • Gracias por tu aportación Silvia. Interesante lo que planteas. Seguro que en algunos casos de depresión un suplemento de magnesio puede ser útil, sobre todo si hay déficit del mismo. En otros casos se requerirá otros abordajes, resultando una combinación de psicoterapia y medicación el que se ha demostrado más eficaz. Un saludo afectuoso desde Madrid!

  3. Hola, soy psicóloga, y valoro muy positivamente tu artículo. Conozco bien el tema pues en mi vida he lidiado con dos casos en mi familia de depresión, mi padre y mi madre, en diferentes etapas vitales mías, así que he podido equivocarme y aprender a acompañar estas situaciones.

    Estoy de acuerdo en que la depresión no es un trastorno para tomarlo a broma. La primera etapa para familias que padecen un trastorno depresivo en su hogar es la aceptación, es decir, no juzgar la situación como una tragedia sin solución (mantener a ralla la exageración y el pensamiento catastrofista), y sobretodo no culpar -ni aún inconscientemente, lo cual remite inevitablemente a revisar nuestras actitudes y pensamientos- a la persona enferma de padecer ese trastorno “porque quiere”; la depresión es una marea negra que se adueña de la persona y no le permite aflorar su verdadera forma de ser y de percibir el mundo, todo lo tiñe de negro, lo ensucia y lo contamina.
    La familia debe tomar consciencia del sufrimiento inmenso que padece su familiar y activar los mecanismos de la empatía y la creatividad en buscar soluciones.

    La mejor ayuda que se puede brindar es la paciencia. Dejar espacio para que la persona se desenvuelva, y al mismo tiempo sostenerla para que no se lastime. Iniciar una intervención farmacológica resulta lo más recomendable en casos agudos y después introducir la intervención psicológica. La familia debe esforzarse en mantenerse unida y vencer los propios intereses individuales, incluso los prejuicios y miedos sobre el qué dirán “los de fuera”, para otorgar generosamente lo mejor de ellos mismos.

    • Muchísimas gracias Lucía por compartir tu experiencia personal que tiene un enorme valor para ayudar a otras personas que estén padeciendo esa situación complicada. Comparto plenamente lo que dices y me gusta mucho como señalas algo importante: no culpar “de verdad”, porque si “inconscientemente” lo seguimos haciendo, esto quedará reflejado, como bien señalas en nuestras actitudes. Es un trabajo interno que todo cuidador de un familiar con depresión tendría que plantearse. Fantástica aportación.
      Te mando un saludo afectuoso

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