Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

EL MUNDO VA MUY RÁPIDO. CÓMO DAR UN PASO AL LADO

Mundo rápidoEl mundo va muy rápido y uno casi no tiene tiempo ni de pensar. Y si lo hacemos estamos tan poco acostumbrados que no nos gusta: un estudio reciente decía que preferíamos un estímulo doloroso leve, a estar solos con nuestros pensamientos durante 15 minutos, sin ningún estímulo externo. Increíble. (Puedes leerlo aquí).

Nos cuesta reflexionar sobre nosotros mismos, lo que estamos haciendo, cómo nos sentimos, qué queremos. Y muchas veces si nos interesamos por estos temas (psicología, autoconocimiento….) es a modo de frases hechas, repetidas muchas veces, clichés de autoayuda que entendemos pero no comprendemos, porque casi nunca los llevamos a la práctica.

Acabo de leer un interesante artículo a Deepak Chopra sobre la felicidad. Me gusta mucho su enfoque espiritual, su humanidad.

El pasado domingo en la Newsletter (si no estás apuntado te invito a hacerlo porque pongo cosas chulas que no salen en los post) también os hablaba de felicidad a raíz del vídeo de Guadalupe de la Mata. Con un enfoque más pragmático, científico si quieres, más adaptado a nuestra cultura occidental, daba claves para poner en práctica en nuestro día a día. Muy recomendable.

Deepak, presenta 10 claves para la felicidad más espirituales, que incluyen el perdón, no juzgar, vivir el presente, escuchar a tu cuerpo (y no contaminarlo), la comprensión de que existe una inteligencia superior, el valor de la meditación… Os dejo el enlace por si queréis leerlo (está en inglés, no lo he encontrado en español).

De ambas charlas extraigo la conclusión de la urgente necesidad de levantar el pie del acelerador. De apearte por unos instantes de una rutina, que lejos de adaptarse a nuestras necesidades nos acaba dando forma, y de la que no nos planteamos salir. Ni si existe alguna otra cosa fuera de ella, otra posibilidad de vivir, de hacer las cosas.

Estamos tan pegados a nuestra vida que la consideramos “lo normal”. Como esto es lo que está aquí, esto debe ser lo que hay. Lo bueno, lo malo, lo regular. Te acabas acostumbrando a todo. (Pero en realidad, créeme, puedes hacer lo que quieras. Lo que quieras. No pasa nada. Puedes decidir una cosa o la otra. Puedes cambiar. Pero esto ya es tema de otro post).

Entonces te pregunto: ¿Cómo estás? Cómo estás de verdad en tu vida. ¿Te sientes cómodo en ella?

No, no me contestes tan rápido. Párate un momento primero. No me digas en automático: “bien. Bueno hombre, todo se puede mejorar, pero no me quejo…” o, “mal pero que le vamos a hacer” o “vamos tirando”.

No, esto ya lo haces otras veces. Te planteo pararte. Dar un paso a un lado. Verte desde unos metros de distancia. Ser honesto, honrado contigo. Sincero como un amigo que coge por el hombro a otro y le dice: “Mira esto…”. Y decir lo que sea. Bueno, malo.

¿Te sientes bien? ¿En tu trabajo? ¿En tu familia? ¿En tu relación? ¿Contigo mismo?

No Iñaki, no me siento bien. En mi trabajo pasa esto, mi relación está fallando por aquí, no tengo claro por dónde quiero ir, me siento solo, triste, enfadado… lo que sea.

Y ya está. No pasa nada. No te estás inventando nada, eso ya estaba ahí, ya lo sabes. Sólo le estás poniendo palabras y eso siempre está bien. Lo otro es meterlo en un saco y seguir adelante llevando el peso, pero pretendiendo que no está, mirar hacia otro lado.

Nos pasa (a todos) con las cosas más pequeñas. Nos engañamos un poco para no enfrentar cosas molestas o incómodas y tiramos para adelante esperando que se resuelvan solas (y algunas lo hacen). Pero también nos pasa con cosas tremendamente dolorosas. Cosas a las que nos acostumbramos de manera insospechada y que no ceden hasta que nos paramos y damos un paso al lado, y lo vemos de fuera y decimos: esto no puede seguir así.

La pasada semana vi a unos padres porque su hijo se había ido aislando poco a poco en casa, perdiendo novia, amigos e incluso dejando los estudios. Llevaba así casi dos años y los últimos dos meses casi no salía de su habitación. Los padres se habían ido adaptando, incapaces de enfrentar una situación que les resultaba muy dolorosa: la de tomar conciencia de que a tu hijo le está pasando algo y necesita ayuda. Siguieron con la rutina hasta que la madre (siempre las madres) dio un paso al lado y dijo: “esto no puede seguir así”. Esto no es “normal”. Sufrir no es “normal. Y vinieron a pedir ayuda.

Elena vive en un país de Asia donde ha emigrado desde Barcelona por trabajo. Y tiene ansiedad, y se siente sola y lo pasa mal. Pero sigue trabajando, aferrada al esfuerzo, a la rutina. A meter todo eso en el saco, o debajo de la alfombra esperando que se resuelva por si solo. Pero eso no pasa. Entonces da un paso al lado y como una buena amiga se coge a sí misma por hombro y se dice: “Estamos mal. No podemos seguir así. Pidamos ayuda, cambiemos las cosas”.

Y Santiago que lleva casi 3 años prácticamente sin tener relaciones sexuales con su esposa pero no lo quiere pensar. Porque si lo piensa le duele, y sabe que están mal, pero no quiere pararse, no quiere. Sigue adelante, ya veremos lo que sucede. Pero lo que pasa cuando uno sigue delante de esta manera no suele ser lo que uno desea…

El mundo va muy rápido y nos hemos acostumbrado a ello. No es necesario pararse de golpe, pero sí desacelerar. Tomar conciencia de hacia dónde vamos, a qué velocidad, por qué vamos allí. ¿Es lo que queremos? Y luego nos detenemos y miramos a los lados y al suelo y al cielo. Vemos lo que hay alrededor y si nos gusta o no. Y finalmente miramos hacia adentro. No juzgamos. Las cosas son lo que son. Las miramos y las aceptamos.

Ese es el primer paso para cambiar.

Si has pensado en alguien al leer este post, es por algo, así que considera mandárselo. Y si has pensado en ti, eso está bien. Has visto algo. Perfecto. No mires para otro lado. Observa eso. Duele un poco, sí, pero es un primer paso. Toma conciencia. Escríbelo. No dejes que vuelva a meterse en el saco.

¿Lo siguiente? Pasa a la acción: soluciónalo por ti mismo o pide ayuda si ves que tú solo no puedes. A un amigo, a un familiar, a un profesor, a un vecino, a la policía, a un terapeuta… a quién tengas cerca. Pide una mano, un consejo, una orientación.

¿Lo tienes? Enhorabuena. 

Ya estás en el camino.


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2 comentarios
  1. Hola Iñaqui qué tal?
    Bueno, como ya he comentado otras veces tus escritos, me quiero permitir una cierta cercanía y preguntarte también a ti como estás, como un buen deseo y no como un mero formulismo.
    Deseando que la respuesta sea algo parecido a: gracias, me encuentro bien Alberto, y tu que tal?, paso a comentar tu nuevo escrito.
    Me ha encantado y por casualidades de la vida, ha llegado en un momento en el que necesitaba justo leer algo de este estilo… aunque soy de los que cree que las casualidades las manda el universo para que, si somos conscientes de ellas, aprovechemos las oportunidades que nos brindan y no son tan casuales como puedan parecer, sino que aparecen cuando ha llegado su momento….
    Vale, ahora es cuando quien lea esto dirá… y a donde quiere ir a parar este psicólogo? si es que ya se sabe: todos los psicólogos hablan muy raro.. o estan medio pirados….
    El escrito habla sobre la velocidad y a eso me refiero: el retardar un poco nuestra velocidad, el quitar mucho del ruido que nos rodea, el ser capaces de centrarnos en el aquí y en el ahora de manera consciente y presente, nos permite eso, tomar conciencia, darnos cuenta y ver, que cosas son las que nos importan, y comprobar, como decía más arriba, que a veces no es casual las cosas que pasan, que nosotros somos actores de nuestra vida y podemos ser los protagonistas si aceptamos tomar el timón de esa vida y sobre todo de los pensamientos (incluyo en los pensamientos todo elemento emocional que indefectiblemente acompaña siempre a un pensamiento, pues me cuesta creer que pueda existir un pensamiento neutro y sin un barniz de sentimiento que lo acompañe)
    Totalmente de acuerdo Iñaqui, tomarnos nuestro tiempo nos hace mas conscientes y mas personas
    Gracias de corazón por compartir

    • Hola Alberto! Pues la verdad es que me encuentro muy bien. Y cuando veo que personas como tú se toman un rato para interesarse por lo que escribo y participar y enriquecerlo, aún me siento mejor 🙂 Gracias!
      Me alegra que te haya gustado el post. Estoy muy de acuerdo con tu reflexión. Vamos muy rápido, no nos da tiempo a escuchar, a escucharnos. Hablas del universo, que nos manda mensajes de alguna manera, pero que no nos paramos a interpretar. Y claro, sonará un poco raro para mucha gente pero hay algo de verdad en todo eso. De la misma forma que creo que las cosas nos suceden por alguna razón. Pero bueno, como tú dices estas son cosas de los psicólogos y psiquiatras…
      Hablas de tomar el timón de nuestra vida. ¡Qué miedo! Casi parece mejor que nos digan el camino a seguir y no tener que plantearnos nada más. Pero si nos paramos un poco, nos observamos, dejamos sentir y empezamos a cambiar nuestros pensamientos, descubramos que no pasa nada malo por ser nosotros mismos, y expresarnos de esa forma. Al contrario, quizá nos demos cuenta de que nos pueden suceder cosas maravillosas.
      Un fuerte abrazo Alberto, gracias de nuevo por tu comentario y feliz fin de semana!

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