Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

EL REFLEJO DE UN REFLEJO O DE CÓMO SORTEAR LA ENFERMEDAD

apple-core-in-mirror-anorexia-body-image-issuesLa semana pasada vi en consulta a Eva. Me gusta esta chica. Simpática, vital, comprometida. Da gusto trabajar con ella. Aprovecha muy bien las sesiones de terapia: pone en juego sus emociones e inteligencia cada vez que viene, y trata de superarse cada día.

Pero tengo que reconocer que al principio hubo un tiempo en que no fue así. Vino con ciertas reservas, y no se lo reprocho. Si iba a “abrirse” a alguien que para ella era aún un extraño, tenía que asegurarse de que esa persona sería capaz de escuchar lo que le estaba pasando y después saber cómo ayudarla.

¿Sería yo esa persona?

Así que Eva durante aquellas primeras sesiones se mostró más bien introvertida y parca en palabras, y tuve que tener paciencia mientras iba contándome varios aspectos de su intimidad, y comprobaba que yo era capaz de escucharlos, recogerlos con cariño, y de devolvérselos poco a poco una vez trabajados entre los dos.

Y así fuimos forjando un vínculo que hace que ahora las cosas fluyan con mucha naturalidad, que me cuente todo aquello que le preocupa, aunque no sea estrictamente de su “enfermedad”, y que progrese y se sienta mejor cada día.

Porque Eva, tiene un problema que le ha hecho padecer mucho durante algunos años. Un problema de alimentación. Un problema que hace que se vea gorda, que limite la comida, que tome laxantes, que cuente calorías, que esté todo el día pendiente del físico y del peso…

Este problema le ha asaltado con más o menos intensidad a temporadas, y hemos trabajado mucho sobre él. Es consciente de que cuando sufre una recaída y empieza a verse gorda de nuevo (aunque pese 48 kilos y mida 1,70 m.) no es ella la que se mira. No es ella la que piensa que está gorda. Es esa enfermedad la que toma el control de sus pensamientos y sus acciones, mientras que la verdadera Eva, en esos periodos de recaída, se hace pequeñita y se arrincona en una esquina de su mente, eclipsada por la enfermedad.

Eva ahora sabe que la que piensa esas cosas del peso, la que se empeña en adelgazar, no es ella. Hubo un tiempo en que lo confundía, pero ahora sabe que es la enfermedad la que le hace pensar de esa manera. Que ella no desea perder peso y tener ese aspecto demacrado y frágil que se le pone, ni tener todo el día la mente ocupada con calorías y alimentos sin poder pensar en otra cosa ni disfrutar de nada, de su familia, de sus estudios, de su novio.

He visto a Eva esta semana porque ha tenido una recaída y ha sentido como la enfermedad empezaba a tomar el control y ella se hacía pequeñita. Rápidamente se ha puesto en marcha y ha avisado a su familia de lo que estaba pasando y ha acudido a verme para que entre todos pongamos remedio.

Juntos hemos repasado las estrategias a seguir y hemos luchado contra su trastorno de alimentación que le decía que esas cosas eran “tonterías” y que si seguía adelgazando acabaría por sentirse mejor. Pero Eva ya sabe que estos pensamientos son una trampa y los empuja para hacer aquello que sabe que realmente le va a hacer sentirse mejor.

Y en un momento de la terapia me ha dicho: 

“Iñaki te diré que cuando me miro en el espejo me veo gorda. Realmente gorda, aunque no lo esté. Y como hemos trabajado mucho este tema de ver tu imagen distorsionada, sé dentro de mí que no estoy gorda, que estoy muy delgada, que es la enfermedad la que lo dice. Miro y vuelvo a mirar tratando de encontrar la delgadez de mi cuerpo, pero cuando estoy mal, soy incapaz de verla.

Pero, ¿sabes? de repente descubro que si miro mi reflejo en el espejo a través de otro espejo o un cristal, entonces puedo sortear la enfermedad y me veo menos gorda. 

Esa sí soy yo, que aunque ahora estoy débil, soy capaz de buscar la manera de luchar, de sortear la enfermedad aunque sea a través del reflejo de un reflejo. Y eso me da fuerzas para seguir adelante, y saber que no estoy vencida que estoy ahí, y que al final ganaré la batalla”.

Y me ha parecido una imagen preciosa y por eso le doy las gracias porque estoy seguro que puede servir a otras personas que se sientan como ella

Cuando la enfermedad toma el mando ese no eres tú. Y aunque no lo parezca siempre habrá una persona que te eche una mano, una palabra amable, un post inspirador o acaso el reflejo de un reflejo que te lo recuerde, y te de fuerzas para salir adelante. 

Eva, aunque no es tu verdadero nombre, gracias de parte de todos y ya sabes que este post está dedicado ti. No te olvides que nos vemos esta semana en la consulta a la que también viene tu novio, porque quiere aprender más sobre cómo ayudarte mejor. ¡Fantástico! Sin conocerle aún ya me cae muy bien…

Si te ha gustado este post y crees que puede servir a otra persona no dudes en difundirlo.

También hablé sobre problemas de alimentación en este post y en este otro, y sobre pensamientos obsesivos que pueden “tomar el control” haciendo click aquí. Espero que te gusten.

¡Un saludo afectuoso y hasta el próximo post!

 

2 comentarios
  1. Preciosa descripción del proceso del vínculo. El “amor”, confianza, podernos mirar a través de los ojos de otra persona, etc.. es la herramienta mas valiosa para poder vencer nuestros problemas y la enfermedad.
    Enhorabuena y muchas gracias por compartir este fantástico post.

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