Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

FOBIA, HIPNOSIS Y FALTA DE COSTUMBRE. UN MOTIVO MUY HABITUAL POR EL QUE NO CONSIGUES ESTAR BIEN

rascacielos-de-nueva-york-wallpapers_29423_2560x1600Empezamos a vernos por otra cosa, pero en el transcurso de las sesiones de terapia surgió el tema de su fobia a las alturas.

-Vale, María. Entonces cuando te acercas a una ventana de un piso alto, empiezas a ponerte nerviosa. Se te acelera el corazón, sudas y las piernas te tiemblan. No puedes ni siquiera asomarte porque te da miedo a que te puedas caer… ¿Lo he entendido bien?

-Sí, Iñaki. Y además me pasa una cosa que me da un poco de vergüenza… Me vienen pensamientos como si me fuera a tirar, y me asusto aún más. No quiero tirarme ¡pero no puedo evitar pensarlo! ¿Crees que estoy loca?

-No María, no estás loca. Es algo muy frecuente que técnicamente llamamos “fobias de impulsión”. Aparece en contextos de ansiedad, como el tuyo, y no es peligroso. Es solo un pensamiento que no pasa nunca a la acción. ¿Y desde cuando tienes este miedo a asomarte a las ventanas de los pisos altos?

-Desde siempre, que yo recuerde…

María acababa de cumplir los 30 años así que llevaba casi toda su vida con ese problema. No la limitaba demasiado, pero ahora que se encontraba mucho mejor me planteaba si podíamos aprovechar para eliminarlo.

-Pues si tú quieres podemos usar una técnica de hipnosis que da muy buenos resultados…

Estaba pensando en una estrategia de PNL para las fobias que utiliza una doble disociación. Después de discutir un rato con ella los detalles y asegurarle que “no dolía”, que “no pasaba nada”, “que era una simple relajación en la que tenía que seguir unas instrucciones muy sencillas” y, de nuevo, “que no estaba loca”, accedió a que lo hiciéramos.

La técnica salió muy bien. En contra de lo que piensan muchas personas la hipnosis se aleja completamente de los espectáculos televisivos. En ningún momento se pierde el control, ni la persona hace nada que no quiera. Y además se puede pasar un rato muy agradable, como fue el caso con María.

-¿Ya? ¿Solo con esto ya está? ¿Ya estoy curada?

-Curada del todo. Ya me lo contarás en la siguiente cita. Nos vemos en 2 semanas.

Y nos despedimos. Y como suele pasar con el tiempo que pasa muy rápido, llegó la siguiente cita. Y entonces…

-Bueno María, me tienes en ascuas, ¿cómo te ha ido con tu fobia?

-Pues verás. Te voy a ser sincera aunque me da un poco de apuro… Cuando llegué a casa después de la consulta no hice mucho caso, pero esa misma tarde fui a visitar a una amiga que vivía en un piso alto, donde ya había sentido ese miedo a asomarme en otras ocasiones. Entonces en un momento en que no había nadie delante decidí probar para ver si la terapia había funcionado…

-¿Y…?

-El caso es que empecé a acercarme a la ventana (es un séptimo piso) y descubrí que ¡no me estaba poniendo nerviosa en absoluto! Di un paso más y otro. Cada vez más cerca hasta llegar a asomarme de reojo y… ¡nada! No sentía nada: ni tenía miedo ni me venían esos incómodos pensamientos de tirarme. No me lo podía creer. ¿Ya estaba curada? Y en ese momento… me asusté.

No me vas a creer, pero me asusté de no sentir lo que siempre había sentido. Y me quedé junto a la ventana mirando y asomándome hasta que, después de un buen rato, me llegaron otra vez los pensamientos y el miedo a mirar al vacío. Y aunque te parezca raro, de alguna forma me tranquilizó ver que todo volvía a lo mismo. ¡Ay, Iñaki! creo que la he fastidiado, y que he arruinado la terapia. ¿Estoy loca, verdad?

No puede menos que reírme.

-No, María, no estás loca. Lo que te pasa es que… ¡no estás acostumbrada a estar bien!

Te escribo esta pequeña anécdota para señalar algo que puede ser una de las mayores resistencias al cambio que tenemos. Cuando de pronto nos libramos de una circunstancia que nos ha hecho padecer durante mucho tiempo podemos encontrarnos con que nos cuesta, por el mero hecho de que no estamos acostumbrados. De pronto descubrimos que no sabemos cómo estar bien

Más de un paciente me dice que cuando por momentos desaparecen sus síntomas se siente “raro”, y efectivamente pasa un tiempo hasta que ese “estar bien” se convierte por fin en la normalidad

Así que puede ser completamente normal sentir una extraña incomodidad, cuando mejoramos. No pasa nada. Simplemente estamos reaprendiendo a sentirnos como por naturaleza debemos hacerlo: libres de síntomas y malestar.

Como siempre te digo, deja que la curación siga su curso y no trates de intervenir demasiado. Confía en ti y en tu capacidad innata para sentirte bien y ser feliz: aunque por mucho tiempo la hayamos tenido dormida, cuando empiece a desperezarse no habrá quién la pare…

P.D: Aprovecho para decir que María, por suerte, volvió a mejorar de su fobia a asomarse por ventanas altas, y que no, María, a pesar de todo, antes de que me lo vuelvas a preguntar, puedes estar tranquila, no estás loca 🙂

¡Feliz día y nos vemos en el próximo post!

Si te gustan los post de Mente en Positivo, puedes dejarme tu email y te enviaré resúmenes de las publicaciones. Nada de Spam, solo cosas que te sirvan (y los dos regalos de bienvenida que tengo ahora mismo). Apuntarme a la lista.

Deja un comentario

Consigue tu libro

BAILANDO CON LA REALIDAD: Historias sorprendentes que te emocionarán.

 

ySinEmbargoTeQuiero: Claves para que consigas la mejor vida en pareja.

¡Nuevo ebook!