Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

IÑAKI, ¿CUÁL ES LA MEJOR ESCUELA DE PSICOTERAPIA?

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Las escuelas de terapia son como mapas que nos guían, pero no debemos confundirlos con el territorio…

Cuando me hacen esta pregunta no puedo evitar pensar en las diferentes religiones: todas son muy válidas, pero la buena es… ¡la mía!

Claro, cómo no la va a ser. Llevamos tanto tiempo practicando, estudiando o viviendo en una determinada confesión religiosa que sin duda alguna nos parece la mejor, la que da las explicaciones del mundo y el ser humano que necesitamos y la que otorga mayor bienestar, serenidad, paz. De alguna manera miramos al resto y pensamos “qué pena, si ellos supieran…”

Con las escuelas de psicoterapia pasa algo parecido. La nuestra es por seguro, la que ofrece mejores resultados, explica mejor el funcionamiento de la psicología humana y sirve para todas y cada una de las enfermedades mentales.

(Aquí al igual que en la religión, también podemos encontrar verdaderos “fanáticos” de determinadas escuelas, que niegan al resto y hacen lo imposible por imponer su criterio).

Ojalá existiera una teoría psicológica que explicara por completo el funcionamiento de la psique humana, que nos diera la clave y los resortes que hubiera que tocar para ajustar aquello que falla y aumentar nuestras potencialidades.

Pero si hay algo complejo en el mundo ese es el cerebro (y la mente) humanas. Y no sólo es más complejo de lo que pensamos, sino que es más complejo de lo que podemos llegar a pensar.

Así que aunque nos duela, solo podemos encontrar explicaciones parciales, que alumbren algunos aspectos de nuestro funcionamiento, con mayor o menor acierto.

Algunas teorías nos ofrecen un panorama clarificador de las dinámicas intrapsíquicas, otras nos develan la influencia de las relaciones y el entorno, otras modelan la conducta basadas en nuestra respuesta a estímulos y comportamiento objetivo y otras en función a los niveles de hormonas y neurotransmisores en las diferentes partes de nuestro cerebro. 

Pero ninguna vale para todo, y algunas son mejores que otras solo para determinadas cosas.

Todos los terapeutas necesitamos una teoría predominante en nuestra forma de funcionar para estructurar y entender aquello que estamos observando en nuestros pacientes. Es inevitable e indispensable. Necesitamos ese “esquema mental” para poder ser eficaces en nuestro trabajo.

Pero esto hace que nos cueste ver otras cosas que quedan fuera de nuestro esquema y debamos completarlo, si eso es posible, con otras teorías que nos ayuden a integrar aquello que se nos escapa. Solo de esta manera conseguiremos llegar a ayudar a más personas.

Así que al hilo de estas ideas aquí te dejo algunas reflexiones sobre las diferentes escuelas de psicoterapia y cómo escoger la que te será más útil.

-Los terapeutas necesitamos una teoría psicológica en nuestra cabeza para funcionar, pero ninguna teoría lo explica todo.

-Algunas son más útiles que otras para distintos trastornos. Infórmate de cuáles se utilizan con más frecuencia para aquello que te sucede.

Huye de terapeutas fanáticos y excluyentes que denosten otras teorías. Todas tienen su utilidad. 

Si tienes un problema de pareja, busca un terapeuta de pareja, si quieres dejar de fumar, alguien experto en ello (independientemente de que use hipnosis o terapia cognitivo conductual). Igual con una fobia.

¿Y con una depresión? Si tu terapeuta es médico podrá valorar los aspectos biológicos que influyan (y recetar medicación su fuera el caso), si además sabe de sistémica, apreciará los aspectos relacionales, y si conoce de psicoanálisis tendrá en cuenta también la conflictiva intrapsíquica. Sabrá sopesar cuál tiene más peso e incidir sobre ello.

Un buen terapeuta puede usar diferentes teorías (lo que implica distintas técnicas) en momentos distintos de la terapia, si así lo requiere el paciente. Como ves cuanta más formación tenga el terapeuta, más eficaz va a ser. 

-Pero no olvides nunca que más importante que la escuela, la teoría, la técnica, es la persona. Sin el deseo sincero de ayudar, la capacidad de escucha y la empatía, nada de esto sirve.

-Ten presente también que la terapia debe ofrecer resultados. Si no es así, tienes el derecho de probar con otro profesional, sin necesidad de sentirte mal por ello.

Así que busca, si es posible, un terapeuta con buena formación y experiencia, pero sobre todo un profesional con el que te sientas cómodo/a, que se preocupe por ti y que te acompañe con respeto y responsabilidad en el camino de tu mejoría.

Que además te sirva lo que hace, que veas los resultados. Y si cree que algunas cosas pueden estar fuera de su alcance, que no tenga mayor problema en colaborar o derivarte a otro compañero, si eso fuera lo mejor para ti.

Si esto es así, puedes olvidarte de la “escuela” que tenga en su cabeza. ¡Estarás en buena manos!

Notas:Si está pensando en iniciar una terapia (o estás ya en una) te gustará leer: Lo que debes saber al embarcarte en una terapia.

Y si eres terapeuta te puede interesar: Carta a una joven terapeuta.  

Nada más por hoy. Un fuerte abrazo ¡y nos vemos en el siguiente post!

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