Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

IÑAKI, TE VOY A DECIR CÓMO VA A ACABAR ESA MUELA

DentistaEstoy tumbado en la mesa del dentista. Eva me mira desde detrás de su mascarilla y unas aparatosas gafas de plástico.

-Bueno Iñaki, vamos a ver qué tal está esa boca. Abre… un poco más…

Y entonces me pasa con delicadeza ese palito con espejo que tienen todos los dentistas.

-Bueno, está muy bien… Sí, tienes muy bien la dentadura –lanzo un sonido gutural de asentimiento-. Nada destacable, excepto… sí, este molar de aquí. Vaya…

Frunzo el entrecejo.

-No te muevas, te voy a hacer una radiografía.

Y antes de que pueda preguntar nada me mete un aparato en la boca y sale del despacho. Un segundo después vuelve a entrar y como por arte de magia tiene una radiografía de mi boca en la pantalla del ordenador.

-¿Lo ves? –me pregunta sabiendo que soy médico y que debería entender de todo. Incluso de esas sombras que son mis dientes pero que para mí bien podrían ser la ecografía de un embrión de 5 semanas.

La miro y digo: “Perfectamente”. Y los dos nos echamos a reír.

Eva, es mi dentista, y yo antes fui su terapeuta. Trabajé con ella hace un año porque tenía un problema en su relación de pareja que la estaba preocupando. Tras unas pocas sesiones, entendió qué era lo que no iba bien y pudo corregirlo.

No fue fácil. Tuvo que esforzarse en asumir algunos aspectos de su personalidad que estaban influyendo, y también en que ser capaz de vencer a algunas barreras y miedos para cambiar las cosas.

Pero al final lo hizo y se fue contenta, tanto por el trabajo realizado como por la evolución tan positiva. Ahora se sabía consciente de las cosas, con más sensación de control en su vida y más feliz.

Aquella temporada fui yo el que cuidó de ella y la ayudé a superar una dificultad. Y ahora era ella la que me cuidaba a mí, que es una de las cosas más bonitas que pasan en mi trabajo.

Así que allí estaba en su consulta mirando la radiografía y aunque no veía nada, yo ya sabía de lo que estaba hablando. No me dolía, pero hace tiempo que notaba una discreta molestia en una muela ya empastada. Podía haber esperado pero mi intuición me llevó a consultar con la excusa de una revisión rutinaria.

Así que miré a Eva y me señalé con el dedo.

-¿Es esta muela verdad?

-Así es. Tienes un empaste bastante grande y como se ve en la radiografía está un poco infiltrado. Se acumula algún resto de comida y poco a poco se va despegando. Seguramente te molesta de vez en cuando ¿verdad?

-Sí. Pero puedo aguantar, es apenas un dolorcillo…

Me miró.

-¿Te acuerdas cuando me decías que cuanto antes abordara mis dificultades con mi pareja, mejor? ¿Que evitaríamos un montón de problemas y malos momentos? Me ayudó mucho a decidirme a afrontar las cosas que me explicaras cómo iban a evolucionar si no hacía nada.

-Ya, me acuerdo…

-Pues Iñaki, te voy a explicar cómo va a acabar esa muela.

Entonces me dijo que podía quitar el empaste dañado y poner otro nuevo (de no hacerlo el nervio iba a acabar afectado). Y que pasado el tiempo volvería a caerse y entonces me haría una endodoncia y me pondría una corona de porcelana.

Y que ahora podía decidir si hacer solo el empaste y aguantar un tiempo, o ir directamente al segundo paso. Las dos eran buenas opciones y que yo decidiera.

Y así algo que yo sabía que no estaba bien, estuvo perfectamente claro para mí y podía tomar la mejor decisión ahorrándome un montón de problemas después.

Porque lo peor de todo es saber, pero no querer (poder) ver. Y eso es normal porque todos somos humanos y las cosas nos duelen. 

Así que quizá tengamos que mirar algo más despacio, o con ayuda, con alguien que nos guíe para que no nos asustemos demasiado. Y que una vez que hayamos visto nos pueda indicar los posibles caminos.

Porque, aunque no lo parezca, siempre hay un camino que curiosamente aparece cuando empezamos a caminar por él. Y entonces pensamos: ¡vaya! ¡Si es más fácil de lo que parecía! 

Así que si hay alguna molestia por ahí, algún empaste que se va infiltrando, algo que en el fondo sabes que no funciona bien, no dejes que empeore. Coge el teléfono, el email… y llama. 

Di: ¿Me ayudas con esto? Y solo con este simple paso, las cosas empiezan a cambiar

La semana que viene vuelvo a la consulta de Eva. Al final hemos acordado quitar el empaste viejo y según cómo esté el diente por dentro decidir. Si está bien, empastarlo de nuevo, pero si no lo está pasar directamente a la endodoncia que, como me dijo Eva, es donde al final va a terminar.

A mis recién cumplidos 42 años es la primera vez que me “quitarían” un diente. Y eso me ha hecho pensar que el tiempo pasa sin remedio. Y que no merece la pena pasarlo mal por cosas que sí lo tienen.

Así que de momento te invito a disfrutar mucho del fin de semana. Yo voy a darle una buena tarea a mi muela, regalándole una comida sabrosa. Si al final tiene que “irse” la semana que viene, que lo haga satisfecha haciendo lo que mejor sabe 🙂

Una cosa antes de terminar. Si mientras leías este post has estado pensando en algo tuyo que no funciona bien, no vuelvas a apartarlo de tu mente, por favor. Toma la decisión de preguntar, de compartirlo. 

Si no sabes a quién ve a mi página de “contactar” y escríbeme un email. Solo con eso ya tendrás mucho ganado… 

Y nada más por hoy salvo desearte un excelente fin de semana y ¡nos vemos el domingo en la Newsletter! (¿Aún no estás apuntado? Haz click aquí).

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