Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

LA GRAFOLOGÍA FUNCIONA… ¡EN LAS DOS DIRECCIONES!

Sí, creo en la grafología. Pienso que la manera en la que escribes, al igual que los test proyectivos, refleja una parte de tu personalidad; de tu forma de ser, pensar, sentir.

De igual manera también creo que lo refleja tu manera de moverte, la postura corporal, cómo cantas, dibujas, o te relacionas con los demás.

Todo lo que haces es una expresión íntima de tu yo, y si eres capaz de interpretarlo tendrás más herramientas para poder cambiar aquello que no te gusta o que te hace infeliz.

Una postura encorvada, con los hombros caídos, nos habla de un ánimo bajo, inseguridad, poca autoestima. Si te sientes mejor, tu postura se endereza, la cara se ilumina, y una sonrisa orgullosa se dibuja en tu cara.

Los trazos picudos, inclinados hacia la derecha y marcados con fuerza en el papel, nos hablan de un carácter fuerte, impulsivo, irascible.

Y si en las manchas del test de Rosrschach en vez de una mariposa o un animal, vemos un lago o una fuente, nos hablará de nuestra propensión a las adicciones.

Sí, te reflejas, como no puede se de otra manera, en todas tus expresiones. Y si tu forma de ser, tu carácter, cambia a lo largo del tiempo, también lo harán estas: ¿acaso no vemos cómo la firma varía a lo largo de los años…?

Pero, si al cambiar tu carácter cambia la expresión del mismo, la pregunta es: si cambio la expresión voluntariamente ¿cambiará también mi carácter?

Cuando estaba en primero de carrera asistía las clases y cogía apuntes de manera febril. Seguía el discurso de los profesores y trataba de no perder ningún detalle. Acababa las clases ansioso y extenuado, y sacaba nuevos folios para prepararme para la siguiente lección.

Un día en plena clase, tuvo un momento en que puede observarme desde fuera. Vi cómo mi mano aferraba el bolígrafo con los dedos muy juntos y crispados, incluso el pulgar, completamente pegado al índice. Toda la mano se agitaba al ritmo del dictado dando saltos sobre el papel.

Y de pronto, una inspiración. Destensé los dedos voluntariamente y giré el pulgar hasta su ubicación natural, formando un óvalo más cómodo con el índice. Solté la muñeca que parecía luchar contra la gravedad, hasta deslizarla cómodamente sobre el papel. Y entonces, todo mi cuerpo y mi mente se relajaron. Podía escuchar, comprender y traducir al papel lo que el profesor iba diciendo, sin ese ansia acelerada. El texto y la clase fluían sin esfuerzo y al acabar me sentí más relajado y satisfecho.

Ese día comprendí que la grafología podía funcionar en dos direcciones: si cambio aquello que es reflejo de mi mente, será entonces mi mente la que cambie.

Y desde entonces aplico este principio en mi vida y en las terapias.

Cuando Lucía llegó víctima de sus múltiples inseguridades vistiendo con colores oscuros, los hombros hacia adelante y el pelo sobre la cara, supe que además de trabajar su imagen y pensamientos acerca de sí misma, teníamos que influir sobre su forma de vestir y su postura: el pelo recogido, un vestuario de colores más alegres y caminar erguida, activaron y reforzaron el progreso de su autoestima.

Y parte de la terapia de Andrés, un “ejecutivo agresivo” que corría y corría a todas partes (incluso cuando estaba sentado en una silla su mente se marchaba a la siguiente reunión), fue enseñarle a moverse y caminar despacio. A hacer las cosas “voluntariamente” lentas. Esa calma exterior fue progresivamente calando en su interior y amansando un cerebro en permanente estado de estrés.

Así que ten presente que la grafología funciona, ¡y lo hace en las dos direcciones!

Si quieres conseguir algo actúa desde los dos lados. Puedes empezar a cambiar desde la mente, desde el pensamiento, pero, ¿por qué quedarnos solo ahí? Por el otro extremo puedes actuar, moverte, escribir, hablar… cómo si ya hubieras conseguido aquello que deseas. Hazlo, y hazlo conscientemente, sabiendo con certeza que eso te ayudará a alcanzar tu objetivo.

¿Y cual es ese objetivo? Pues el que todos queremos: ser felices, disfrutar, reír, soñar, querer y que nos quieran, los rayos de sol en la frente, una brisa de primavera junto al mar… ¿No merece la pena girar un pulgar, levantar los hombros, moverse despacio?… ¡Seguro que sí!

P.D. Si vas a consultar conmigo debes saber que aplico esta forma de pensar y hacer. Así que tienes que estar preparado para: ir a la peluquería y cambiar de look, apuntarte a un gimnasio, escribir un cuento, darte un masaje, probar algo nuevo…

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