Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

LA IMPORTANCIA DE ACEPTAR LAS COSAS TAL Y COMO SON. APRENDER A DEJAR IR

Bandera-de-SuizaAcabo de regresar de Luxemburgo, donde viajo con frecuencia (por amor, pero eso ya lo contaré otro día). Hay vuelos directos desde Madrid pero según las fechas es difícil conseguir billetes. Una alternativa muy buena es viajar vía Suiza, por Zúrich, donde se hace una escala muy cortita.

Me gusta mucho Swiss airlines. Serios, puntuales (como buenos suizos) pero sobre todo por el chocolate: en cada uno de los vuelos pasan con una cesta y te ofrecen una mini tableta de chocolate. ¡Ummmm, buenísimo! Me encanta. Casi estoy esperando que el avión se estabilice para que la azafata pase y te ofrezca tu pequeño regalo con una sonrisa.

Con el mundial de fútbol han introducido una novedad. ¡El chocolate tiene forma de balón! Un bombón esférico decorado con pentágonos negros y la bandera de Suiza. Muy original e igual de dulce y apetecible…

Así que estoy sentado en la fila 12. Pienso, qué suerte, salida de emergencia. Más sitio para las piernas. El viaje va como la seda. Tengo un poco de hambre. Si tan solo apareciera la azafata con su cestillo de chocolatinas… ¡No podría pedir más!

¡Y allí está! Qué bien, ya llega. Anticipo el placer. Se me humedece la boca solo de pensarlo. El chocolate deshaciéndose en la lengua… “Chocolate, sir?” “Yes please… Thank you!”. Ya es mío. Así que muy lentamente voy quitando el envoltorio, paladeando el momento y… una turbulencia hace que se me escape de las manos, golpea en mi zapato y sale rodando como una bala 4, 5 o 10 filas hacia delante. ¡Mierda! Mi chocolate. ¿Dónde está? ¡No lo veo! Me agacho encogido en el asiento. No veo nada, claro. Ha salido muy lejos, tendría que levantarme e ir fila por fila mirando entre los pies de la gente diciendo ¿Levántese, no ve que esta usted pisando mi chocolate? Estoy frustrado, enfadado. Mi deseo empuja, la azafata se ha ido y para colmo no dejan levantarse ahora por las turbulencias. Me da vergüenza llamarla para tan solo pedirle otro dulce. ¿Qué puedo hacer?

Entonces me calmo. Acepto, se ha ido. Las cosas vienen y van. Y lo hacen en su momento. Tú haces lo que puedes. Pero no porque te empeñes más, porque desees más las cosas serán como tu quieres. Son como son. Así que ahora toca dejarlo ir. Y está bien. Es parte de la vida. Algunas cosas se van para dejar espacio a otras. Aprender a aceptar la pérdida es una de las cosas que más nos van a servir en nuestro camino. Perder es parte de vivir. Y solo soltando, podremos recibir.

Así que mi chocolate se ha ido. Me da pena, pero lo acepto.

Cinco minutos para aterrizar. Señales luminosas, sonidos conocidos, “…ponga su asiento en posición vertical, por favor abróchense los cinturones…”. Algún vaivén en el descenso al atravesar nubes aisladas de un cielo de Madrid caluroso y azul. El avión enfila la pista de aterrizaje.

Lo leí en algún sitio: momentos antes de tocar tierra los aviones levantan un poco el morro para dejar el primer impacto a las ruedas traseras. Así lo hace el nuestro. Me recoloco en la silla. Y entonces, llevado por la inclinación veo como un pequeño balón de chocolate suizo empieza a rodar por el pasillo desde las primeras filas. Y rueda y rueda hacia mí, que lo miro y sonrío.

Apenas tengo que girar un poco el pie para que me golpee en el zapato casi sin fuerza. Me agacho, lo cojo y pienso que a veces, las cosas hay que dejarlas ir, para que vuelvan.

¡¡Ummmmm!! ¡Pero que rico está este chocolate!

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14 comentarios
  1. A menudo nos aferramos a no abrir la mano para evitar perder aquello que tenemos a buen seguro. Sin embargo este hecho es limitante desde el momento en que nos impide conseguir tocar, experimentar cosas nuevas. Solamente “soltando” se abre un abanico de infinitas posibilidades. Me encanta Iñaki la delicadeza con que abordas cada tema. Otra vez, a ver si compartes el chocolate!!

    • Gracias Rosa! Respecto al chocolate, me lo tengo que comer muy rápido, porque si no se derrite… 😉

  2. Sí Iñaki, Muchas gracias por compartir con todos nosotros “tu experiencia y tu vivencia” (con respecto a lo del chocolate) estuvo genial!!! Y sí es muy cierto lo que comenta Rosa Peñalba, estoy muy de acuerdo con ella, nada más que si quisiera yo agregar que cuando está pasando uno por una “situación tan difícil de dolor y de pérdida por algo que ya no se tiene en éstos momentos y que al igual que tu ejemplo del chocolate al narrarlo” qué difícil es y realmente que trabajo cuesta soltar y abrir la mano como indica Rosa Peñalba y dejar ir… ¿? Sin siquiera saber si van a llegar ésas y otras “infinitas cosas y posibilidades” que le motiven a uno para poder seguir y continuar con vida!

    • Gracias a ti Ana Laura por tu comentario. Estoy muy de acuerdo contigo. Es difícil renunciar, soltar “de verdad”. Pero yo creo que también debemos ser generosos con nosotros mismos y no forzarnos, darnos nuestro tiempo para aceptar la pérdida. Y entonces, como dice Rosa, nuevas y maravillosas cosas nos llegarán irremediablemente. ¡Seguro!
      Un abrazo afectuoso

  3. Desde hace tiempo sentí que cuando alguien se va o pierdo algo al que le doy valor, estoy agradecida por la oportunidad de haberlo disfrutado y además siento que no lo perderé nunca…y suelo conservar los vínculos

    • Bella reflexión Mercedes. Qué importante es saber agradecer lo que pudimos disfrutar, de aquello que ahora “perdemos”. Muchas gracias por compartirla!

  4. Hola Iñaqui
    Buenisimo tu historia y el chocolate jeje.. ahora en serio, tienes toda la razón y es un trabajo para el que tenemos que trabajarnos todos mucho, pues no es fácil y quizá nuestra sociedad occidental no lo facilita y tenemos que aprenderlo individualmente.
    Os recomiendo un libro curioso y ameno llamado Amar la realidad, de Byron Katie que habla de manera muy campechana de este tema y es intersante
    Un saludo a tod@s y hasta pronto

    • Hola Alberto! Me quedo con el apunte del libro de Byron Katie. Sí, también tengo la impresión que a nosotros los “occidentales” nos cuesto a asumir más este tipo de conceptos por el tipo de cultura en el que crecemos.
      Gracias de nuevo por tus comentarios! Un fuerte abrazo y buen fin de semana

  5. Qué interesante Iñaki!! Es totalmente necesario aceptar y dejar ir para calmar muchos estados de ansiedad, que pueden convertirse en crónicos. Si aceptamos y conocemos qué cosas podemos controlar y qué no, qué es aquello que podemos situar dentro de nuestro Locus de Control y qué depende de otras circunstancias ajenas a nosotros, podremos reducir notablemente muchos estados de ansiedad a los que nos enfrentamos, además de mejorar nuestro concepto y, por extensión, nuestra autoestima. Dejaremos de culparnos de muchas situaciones al comprender que no dependen de nosotros.

    • Fantástica reflexión Silvia. Totalmente de acuerdo. Muchas gracias por tu aporte!

  6. Cuesta dejar ir… duele perder algo, pero si algo no està disponible para nosotros, se va de nuestra vida, decide alejarse, debe partir… tengamos la seguridad que algo bueno està por llegar.
    Cuando una puerta se cierra…otra està por abrirse, hay que disponerse para esperar que algo mejor , mayor y màs bueno se acercarà a nuestras vidas…y así será!!!

  7. Muy buen articulo, como siempre, dulce. ¿Qué hacer cuando en años repetidos se acumulan las pérdidas de todo tipo? Un saludo retuiteo y recomiendo @LEVIMX2

    • Gracias José Luis por la difusión. Sí, tienes razón, hay momentos en la vida en los que parece que las pérdidas se acumulan. Aunque sepamos que son cosas que tiene que suceder, no se puede evitar el dolor que conllevan. Aceptar y no rebelarnos contra lo que no podemos cambiar nos ayudará sin duda a superarlo mejor. Te mando un fuerte abrazo.

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