Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

Las dos formas de “pasar el tiempo” que marcan tu vida.

tiempo creencias limitantes¡Viernes! ¡Y aún no tengo escrito el post! Me pongo enseguida porque si no algunos lectores me van a regañar… 

Siempre digo que el tiempo pasa muy rápido. ¿Es bueno? ¿Es malo? Como todo en la vida: depende.

Mira estos dos ejemplos: 

1- Estoy imbuido en mi rutina diaria. Levantarme, niños, a todo correr. Coche, trabajo, liado desde primera hora. Miles de tareas siempre las mismas. Se acumulan, las voy sacando adelante como puedo. Acaba la jornada, casa, niños, “hola cariño”, cansancio físico y mental. Llega la noche, ¿ponemos una serie? Se me cierran los ojos, ya estoy en la cama. Y mañana, vuelta a empezar. El tiempo pasa muy rápido…

2- Me levanto con ganas, desayuno con los niños, me río, los llevo al colegio. Llego al trabajo, con el que me identifico. Tengo un proyecto, una meta que me ilusiona. Me centro en mi tarea actual. Es un reto estimulante para mí, me obliga a desarrollar mis capacidades, a dar lo mejor. Las horas pasan rapidísimo, estoy en eso que llaman estado de flow. ¿Ya terminó el día? Recojo a los niños, hacemos los deberes, jugamos un rato. “Hola cariño, ¿qué tal tu día? Compartimos nuestros proyectos, sus avances, nuestras ilusiones. ¿Quieres ver una peli? Nos acurrucamos en el sofá, me quedo dormido pensando en mañana, ¿qué cosas nuevas llegarán a mi vida? El tiempo pasa muy rápido…

Distinto, ¿verdad? Está un poco caricaturizado claro, todas las personas tenemos algo de las dos situaciones. Pero, ¿cuál de ellas es la más frecuente en tu vida?

Sí Iñaki, te lo reconozco. Se me pasa el tiempo rápido siempre haciendo lo mismo, sin tener a veces demasiado claro ni hacia donde, ni por qué. Tan solo me veo encerrado/a en una rueda que me arrastra y de la que muchas veces no tengo fuerzas ni para salir, ni siquiera pienso que realmente pueda hacer otra cosa.

Me pones el otro ejemplo y me parece una quimera…

Te entiendo perfectamente, porque esa situación nos ha pasado a todos. Y solo pensar en cambiar nos parece un mundo, un abismo infranqueable. Pero eso, no es más que una creencia limitante

¿Recuerdas la historia del elefante del circo?

Al pequeño elefante le habían atado la pata a un poste. Se esforzaba en soltarse, pero su tamaño (era apenas una cría) se lo impedía. Luchaba y luchaba hasta que un día se dio por vencido. Era Imposible liberarse.

El elefante creció y se hizo grande y fuerte. Un niño que pasaba preguntó: ¿Y no se escapa? ¿Tan solo está atado por la pata a ese pequeño poste? Podría arrancarlo sin apenas esfuerzo. 

El padre le miró y le dijo: tienes razón hijo, pero no lo hace porque aprendió que no podía, y ahora cree que no puede hacerlo.

¿Ves? Esta es la forma en la que nuestras creencias de lo que es posible y lo que no lo es, nos marcan con absoluta claridad lo que seremos capaces de hacer. Si nuestras creencias son pequeñas seremos capaces de hacer cosas pequeñas. Si son grandes, aspiraremos a cosas grandes.

Como decía Henry Ford: “Tanto si crees que puedes, como si crees que, estás en lo cierto”.

Tu crees que no es posible que llegues a vivir como en el segundo ejemplo. Tú lo crees, ¡pero no es verdad, porque muchas personas viven así! Y son personas como tú y como yo. No son genios, superhombres, o monjes budistas. 

La única diferencia entre Steve Jobs y nosotros, es que él creía que era posible y perseveró para conseguirlo. Nada más. No era más inteligente (y probablemente sí mucho más antipático, según cuentan los que le conocieron).

Entonces, Iñaki, ¿cómo lo hago? 

¡Muy bien! esa es la actitud. Y no te preocupes que esto no es todo o nada. Se trata de dar pequeños pasitos.

Empieza por reconocerte en esa situación. Y pensar que se puede modificar en algunas cosas. Introducir un pequeño cambio en esa rutina interminable, que te aporte un poco de luz, de ilusión. 

Piensa: ¿qué es lo que me gusta, lo que me llena? Con eso que disfruto y que hace que el tiempo se me pase de la “buena manera”. Eso que llamas estado de flow. ¿Es el deporte, la fotografía, jugar con mis hijos, aprender idiomas, leer novelas de misterio, jugar al golf, cultivar mi huerto…?

Cada persona tiene eso ahí, ese algo que le enciende la chispa. Créeme que está aunque parezca apagada. Toma un momento. Piensa cuál es la tuya. ¿Lo sabes verdad? Genial. ¿Qué pequeño paso puedes dar ahora para darle un poco más de espacio a eso en tu vida?

Esta semana se me ha pasado muy rápido el tiempo de la “manera buena”. Estaba deseando mandarte mi nuevo ebook, que habla acerca de la diferentes formas en las que “protesta” nuestra mente, cómo descubrir la tuya y prevenir futuros problemas. 

Me hacía mucha ilusión y me he pasado varias días sacando ratos de aquí y de allí para dejarlo todo listo, y hacer unas mejoras en el blog para que lo pudieras descargar fácilmente.

¡Y así se me ha pasado el tiempo volando y por eso no tenía preparado el post del viernes!

Pero al final aquí lo tienes y espero que te haya gustado. Si quieres una herramienta estupenda que te ayude a reflexionar sobre lo que hemos tratado en el post, te recomiendo: “Diseña tu vida, lidera el cambio”. El manual gratuito de 7 pasos de Guadalupe de la Mata para encontrar tu pasión, definir tu propósito y empezar a actuar. 

¡Ah! Y por supuesto ya puedes descargar mi nuevo ebook gratis desde el formulario que encontrarás al final de este post o en la barra de la derecha. (Si estás apuntado a la newsletter ya lo habrás recibido ayer en tu email como primicia, ventajas de ser de la comunidad de “Mentes positivas” 😉 )

En los próximos post te hablaré más del ebook, que hoy ya no me queda tiempo… ¡que se me ha pasado muy rápido!

Te mando un fuerte abrazo y nos vemos el domingo en la newsletter.

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