Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

LO QUE DEBES SABER AL EMBARCARTE EN UNA TERAPIA

sun_sailorNunca antes te lo habías planteado pero de pronto leyendo un blog, viendo un programa de TV o simplemente porque un amigo te lo sugiere, surge esa inquietud: “¿No has pensado consultar a un terapeuta? ¿Quizá te pueda ayudar?…”.

Y dices, es verdad. Llevo un tiempo pasándolo mal, por el motivo que sea y puede que sea hora de pedir ayuda a un profesional… Pero de pronto, dudas, temor, inquietud: ¿Y eso como va? ¿A quién elijo? ¡No conozco a nadie! ¿Me leerá el pensamiento? ¿Tendré que contarle mis cosas íntimas? ¿Me va a tumbar en un diván, a psicoanalizar? ¿Duele?…

Tranquilidad. Todo el mundo que por primera vez acude a consultar a un terapeuta ha sufrido estas dudas en mayor o menor medida. En el post de hoy quiero dar una claves sencillas que os ayuden a tomar la mejor decisión en el caso de que os lo estéis planteando. Aquí van:

Por consultar nada se pierde: si estás dudando es porque tienes una inquietud. Quítatela. No pierdes nada por preguntar, al contrario, puede ser el primer paso para salir de esa situación, y a menudo lo es. Te ha salido una pequeña mancha en la piel y estás preocupado. ¿No vas al dermatólogo? Te dice, “no es nada” o “mejor hacemos una biopsia”. Listo, ya tienes por donde seguir, ¿ves? Pues con la terapia es igual. Así que ante la duda, ir. Vale Iñaki, pero, ¿a quién?

-Es una buena pregunta. Mi consejo es que trates de buscar una recomendación. Pregunta a tu entorno de confianza. ¿Alguien conoce a un profesional que pueda resolverte esta duda? ¿Quizá alguien que ya haya ido y quedado satisfecho? Seguro que encuentras un nombre con un teléfono o una página web donde dirigirte.

Si no consigues nada, busca en internet, consulta el libro de tu seguro médico o acude a tu médico de familia para que te oriente. El caso es empezar (luego puedes cambiar si no te gusta).

Trata de buscar un terapeuta experto en ámbito de lo que te suceda: de pareja si es un problema a ese nivel, un experto en fobias si es eso lo que padeces… etc. Pero si no sabes claramente qué te pasa, entonces mi consejo es que empieces con un profesional con la mayor formación y experiencia. Es el que podrá descartar más posibilidades (incluidas las médicas) antes de derivarte al terapeuta que más se adapte a ti.

Bueno, pues ya tengo una cita, ¿y ahora?

-Cuando acudas vas a contar lo que te sucede, con tus palabras, y el terapeuta te hará preguntas para aclararse. Esta primera consulta (a veces hacen falta dos) debería ser de exploración. Al final de la misma el profesional que te ha atendido debe darte una aproximación diagnóstica de lo que cree que te pasa, ser sincero contigo sobre si te puede ayudar o no (en este caso derivarte al profesional adecuado) y proponerte una esquema concreto de tratamiento. “Concreto” quiere decir: “yo creo que te sucede esto y lo trataríamos así, con estas técnicas, esta frecuencia ce consultas, este precio, este pronóstico aproximado…”.

A veces es muy difícil estimar estas cosas y ofrecer respuestas tan claras. También considero razonable que tu terapeuta te diga: “No estoy del todo seguro, me gustará verte otra vez para seguir conociéndote y explorar más a fondo lo que te pasa” o “te propongo 5 ó 6 sesiones de tratamiento de esta determinada manera y evaluar los resultados antes de seguir o no”.

¿Ves por donde voy? Desconfía de respuestas vagas, y propuestas de tratamiento del tipo, “esto nunca se sabe… empezamos y ya iremos viendo…”. En este caso te recomiendo una segunda opinión.

Tu terapeuta tiene que caerte bien: con “caer bien” no quiero decir que sea simpático o divertido. Se trata de que te sientas escuchado, comprendido, cuidado. Que te veas cómodo a la hora de hablar de tu intimidad. Para esto, a algunas personas les irá mejor un terapeuta más serio o callado y otros preferirán uno que intervenga más o de carácter más extrovertido. Da igual. Lo importante es que con ellos puedas sentirte de la forma que hemos descrito.

Te diré que ningún terapeuta, por bueno que sea, sirve para todos los pacientes, y también al revés: no todos los pacientes encajan con nosotros a la hora de servirles de ayuda. Un buen terapeuta no solo es aquel que ayuda a muchos, sino también el que es capaz de derivar al paciente a otro compañero si piensa que éste le puede ayudar más.

Hay muchos terapeutas que pueden ayudarte. Si no te sientes a gusto, no tengas miedo a probar con otra persona.

Tienes derecho a no contarlo todo: no es obligatorio que cuentes todas tus “intimidades”, sobre todo al principio. Puede que ni siquiera haga falta. Y si lo es puedes hacerlo cuando te sientas cómodo con ello, cuando hayas adquirido confianza en tu terapeuta. Ayer mismo Antonio me decía después de varias sesiones, que había tenido algunas experiencias homosexuales que le tenían confundido: “¿Es importante, Iñaki? ¿Quizá te lo tenía que haber dicho antes…”. “Me lo has dicho cuando te has sentido cómodo para hacerlo y yo solo puedo agradecerte tu confianza en mí”.

Tienes derecho a probar y dejarlo si no te convence o no ves resultados: encuentras una persona que te da confianza y lo sensato es probar. ¿Ves que te sirve, que la cosa avanza y te vas sintiendo mejor? Adelante. Pero si por el contrario no ves mejoría o no es lo que esperabas, no tengas miedo en plantear tus dudas e incluso cambiar si fuera el caso.

Tienes derecho a preguntar en todo momento qué está haciendo el terapeuta, cuál es el plan, cómo ve tu progreso, qué piensa de ti , qué va a hacer… En terapia no tenemos fórmulas mágicas que se deban mantener en secreto para que funcionen. Siempre podemos explicar nuestras impresiones y hacia donde vamos, de manera que estimule a la persona y la anime a seguir avanzando.

Puedes parar cuando quieras, hacer un descanso, retomar más adelante: pero ¡ojo! una salvedad aquí. A veces durante la terapia, se llega a momentos delicados en los que la persona tiene la tentación de salir huyendo porque teme pasarlo mal. Momentos de revelación o cambio que nos asustan y que pueden hacer que abandonemos la terapia antes de tiempo. Plantéate que no sea esto lo que te sucede antes de interrumpirla, y pide la opinión de tu terapeuta en este sentido. Quizá merezca la pena esperar un poco…

Bueno, y seguro que hay muchas otras cosas que me dejo en el tintero, así que voy a pedir a mis amigos y colegas terapeutas que compartan sus impresiones en los comentarios, y a todos que dejéis vuestras dudas y sugerencias.

Tienes más información sobre qué cosas consultar en terapia en este apartado y también sobre la terapia online es este otro si te interesa el tema.

Y nada más. Mañana viernes volveré con un último post antes de cogerme unos pocos días de vacaciones…

¡Un abrazo a todos!

Si te gustan los post de Mente en Positivo, puedes dejarme tu email y te enviaré resúmenes de las publicaciones. Nada de spam, solo cosas que te sirvan (y los dos regalos de bienvenida). Apuntarme a la lista.

Deja un comentario

Consigue tu libro

BAILANDO CON LA REALIDAD: Historias sorprendentes que te emocionarán.

 

ySinEmbargoTeQuiero: Claves para que consigas la mejor vida en pareja.

¡Nuevo ebook!