Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

LOS DIAGNÓSTICOS, ESE ARMA DE DOBLE FILO

Diagnóstico Psicológico-Entonces doctor, ¿qué diagnóstico tengo?

-Qué se yo, no me preguntes esas cosas. Dime tú lo que te pasa.

-Pues que tengo ansiedad cuando llegan los exámenes.

-Pues eso es lo que te pasa. Y ahora, pongámonos a trabajar.

Puede parecer un poco exagerado el diálogo anterior, pero cada día pienso que los médicos y terapeutas debemos ser más prudentes con el tema de los diagnósticos.

Ni qué decir tiene que necesitamos las categorías diagnósticas para trabajar. Nos sirven para organizar en nuestra cabeza los síntomas que presenta un paciente a modo de síndromes y trastornos, y nos ayudan a identificar el tratamiento más adecuado y el pronóstico, de una manera predecible.

También nos valen para comunicarnos entre profesionales y trasladar información útil. Son como vemos una parte imprescindible de nuestro trabajo y todos los que nos dedicamos a ayudar a otras personas, lo hacemos de una manera o de otra, usando esquemas mentales aprendidos para estructurar los problemas o patologías que se nos presentan.

Pero no todo es beneficioso a la hora de ofrecer un diagnóstico. También existen situaciones, que aconsejan que seamos muy prudentes a la hora de poner esa “etiqueta” diagnóstica y en el post de hoy te quiero aportar algunas reflexiones sobre este tema. Vamos allá.

-A diferencia de otras ramas de la medicina en las que disponemos de parámetros mucho más objetivables a través de pruebas diagnósticas y analíticas, en psiquiatría existe mucha mayor dificultad a la ahora de valorar si un determinado comportamiento entra o no dentro de la normalidad, lo que muchas veces se basa en la propia opinión y el consenso entre profesionales.

-Un comportamiento pude ser catalogado como patológico en nuestra cultura y época, y ser visto como algo absolutamente natural en otro entorno o contexto.

Los diagnósticos pueden variar en el tiempo. Sobre todo en psicología y psiquiatría, y es frecuente que lo que nos parece un determinado trastorno se oriente hacia otro, una vez conocemos más a la persona o surgen nuevos síntomas.

Las categorías diagnósticas en psiquiatría no pueden recoger toda la complejidad de los seres humanos. Con frecuencia no podemos “encajar” a una persona en un determinado diagnóstico sino que puede compartir perfectamente características de dos de ellos. 

-Determinados diagnósticos pueden ser, lamentablemente aún, muy estigmatizadores. Aventurarlos sin estar seguros del todo puede hacer daño a la persona y su entorno.

No es imprescindible un diagnóstico “exacto” para trabajar eficazmente. En la mayor parte de ocasiones nos sirve con una aproximación sindrómica.

-Un diagnóstico es como decimos una etiqueta, que se adhiere también a nivel inconsciente. Sin darnos cuanta todos tratamos de ajustar nuestras respuestas y comportamiento a aquello que nos define. Y confundimos fácilmente “estoy triste esta temporada por este motivo” con “soy un depresivo”.

-Siguiendo el argumento anterior, en teoría un paciente depresivo puede hacer y no hacer determinadas cosas. De tal forma que si así nos definimos, nuestros sentimientos y comportamientos estarán determinados por ello.

-Corremos el riesgo de diagnosticar cosas como trastornos que no lo son en absoluto y acabamos “psiquiatrizando” comportamientos absolutamente normales. Ser tímido pasa a “Fobia social” y esto es algo en lo que la industria farmacéutica tiene mucho que ver: si catalogamos como enfermedades comportamientos normales, más fármacos venderemos. Mucho cuidado con esto.

-Un ejemplo que ilustra perfectamente el punto anterior es el absolutamente disparatado aumento de los diagnósticas de Síndrome por Déficit de Atención e Hiperactividad que se dan en lo niños en los últimos años. Diagnósticos exagerados en la mayor parte de los casos, que pueden estigmatizar, y hacer tomar tratamientos innecesarios.

-No siempre parte del profesional la necesidad de llegar a un diagnóstico único. Muchas veces el propio paciente y sus familiares demandan un diagnóstico que puede aún no estar claro o ser innecesario.

Por todo esto debemos ser siempre muy prudentes a la hora de dar un diagnóstico y tratar de trabajar con aproximaciones sindrómicas o diagnósticas flexibles evitando “etiquetar”, influenciar o estigmatizar a la persona.

Como curiosidad os diré que cuando una persona llega nueva a la terapia de grupo y todos se presentan, está prohibido decir cosas como: “Hola soy Ana y soy Borderline”, o “Me llamo José y tengo depresión”. Cada uno debe explicar con sus palabras lo que le sucede sin aferrarse a términos que muchas veces no entiende. Así pasamos a:

Hola soy Ana y en ocasiones me cuesta contener mis impulsos. Eso me ha llevado a tener problemas con mi familia y en el trabajo. Estoy trabajando para mejorarlo”, y

Hola soy José y me siento triste desde hace un par de meses y no consigo saber por qué. También me cuesta disfrutar de las cosas”.

Evitamos a toda costa identificarnos con la enfermedad como esencia de nosotros mismos y lo encuadramos con algo que nos sucede en un determinado momento y sobre lo que podemos actuar, cambiar y mejorar.

Bueno, espero que te haya gustado el post de hoy. Si es así no dudes en compartirlo y dejar tus sugerencias y comentarios. Y si tienes algún tema en concreto que quieras que tratemos puedes pedirlo a través del email.

Un fuerte abrazo y ¡feliz jueves!

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4 comentarios
  1. Me gustó mucho tu post, pues comparto plenamente tus criterios.
    Me incomoda cuando se etiqueta a las personas, pues no siempre los diagnósticos son acertados, luego las personas se creen el diagnóstico y hacen todo para justificarlo…
    Ojalá los psiquiatras pudieran compartir tu post.

    • es muy interesante lo que lei hace ya 8 años que tomo medicamentos y me diagnosticaron que me preocupa de trastorno de la personalidad despues me dijeron depresion psicosis y luego esquizofrenia era profesora y me jubilaron tomo rispiridona quetiapina venlafaxina y clonazepam no salgo a ningun lado y estoy muy mal gracias por dejarme expresar

      • Hola Silvia. Al contrario, te agradezco que compartas tu experiencia con nosotros lo que es enriquecedor para todos y puede ayudar a otras personas. Mucho ánimo en tu situación, y no dudes en escribirnos si lo necesitas. Un abrazo

    • Hola Evelyn buenos días. Muchas gracias por tu comentario y feedback, y por ayudar a difundir este punto de vista acerca de los diagnósticos. Comparto plenamente. Un saludo afectuoso

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