Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

“LOS DOS BOTES” UNA HISTORIA SOBRE EL PODER DE LA INTENCIÓN

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“Los pensamientos positivos hacen que las cosas se mantengan bien, y los negativos que vayan mal”.

Hoy quiero compartir con vosotros una historia tierna y positiva de mi próximo libro. Demuestra el enorme poder de los pensamientos y la forma en que miramos el mundo para cambiarlo positivamente. Es algo que compruebo a diario con las personas y parejas a las que trato y que he trabajado en mis últimos talleres.

El protagonista de la historia está ingresado en una clínica para personas con problemas psicológicos y nos relata a través de sus ojos, un tanto inocentes, lo que allí va viendo y viviendo, a modo diario personal…

5 de Mayo, querido diario: Una de las terapias que hacemos es la “terapia ocupacional”. Se llama así pero todo el mundo la conoce como “manualidades”. Esto no se lo puedes decir al terapeuta que la imparte, que es Eduardo, porque se enfada: “No son manualidades, leche, es terapia. A ver si os enteráis de una vez”. Y luego empieza a explicar que si promoción de habilidades, que si proceso, recursos, desarrollo, ahondar en las posibilidades… y no se cuántas cosas más, que no se entienden bien. Así que para nosotros, cuando alguien pregunta, “¿qué toca ahora?”, “pues manualidades”, y ya está todo dicho. Es bastante entretenida porque se usa cartón, madera, pinturas, barro, cuerdas, plastilina… y si cierras los ojos y aspiras los olores, por momentos parece que has vuelto al colegio.

bote amorEl otro día Eduardo trajo dos botes de cristal con algo dentro. Nos dio que era arroz hervido y que quería hacer un experimento: “Vamos a poner una etiqueta en un bote que diga amor, y en el otro una que diga odio, y los vamos a colocar en la balda. Cada vez que miréis a los botes tenéis que pensar cosas bonitas hacia el bote de amor y cosas negativas hacia el de odio. Y veremos lo que pasa en unos días”. Nos quedamos todos intrigadísimos, así que la gente se esforzó bastante en el experimento, y algunos se quedaban un rato mirando los botes aunque no hubiera manualidades. A las dos semanas Eduardo bajó los botes y todos nos pusimos alrededor. Los abrió. En el que ponía amor se veía todo el arroz cocido, algo pastoso, pero aún muy blanco. ¡Pero en el de odio había aparecido un mancha negra, como de moho! ¡Qué pasada! Cuando Eduardo preguntó a ver qué conclusión sacábamos, nadie sabía que decir de la sorpresa que teníamos. Al final Carlos dijo que era porque el bote de odio estaba mal cerrado y que se había puesto malo por eso, pero Eduardo le dijo que los dos botes estaban cerrados igual. Entonces ha habido un buen rato de silencio hasta que Alfonso ha levantado la mano. Le hemos mirado y Eduardo ha dicho “¿sí Alfonso?” y él: “Lo que ha pasado es que el bote de odio se ha puesto negro porque es de arroz… ¡con calamares en su tinta!”. Y todo el mundo se ha echado a reír y Eduardo se ha enfadado un poco (como cuando te oye decir “manualidades”) y ha dicho que éramos una calamidad y que mejor haríamos en darle un poco a “la mollera”.

Durante la tarde he estado pensando en porqué se había podido poner negro el bote con la palabra odio y creo que he dado con la solución. Lo he apuntado en mi libreta así: “Los pensamientos positivos hacen que las cosas se mantengan bien, y los negativos que vayan mal”.

No estoy seguro haberlo entendido del todo pero he pensado en comentarlo mañana con Eduardo, que seguro que ya estará más tranquilo y me lo explica bien.

No sabía si alguien más había reflexionado acerca del experimento, pero a última hora se me ha acercado Guillermo (le decimos Guille porque es el más joven de los que estamos aquí) y me ha dicho: “Ahora ya sé porque mi padre nos maltrataba a mí y a mis hermanos cuando éramos pequeños: nosotros teníamos la culpa porque le odiábamos y pensábamos mal de él y por eso se volvió así”. A mí me ha dado mucha pena y sin saber porqué le he dicho que si eso lo pensaba por el experimento de los botes, que se quedara tranquilo, que Alfonso me había confesado que había puesto una mosca muerta en el bote de odio y que por eso se había puesto malo. Me ha salido así de golpe, y parece que Guille se ha quedado más tranquilo. Yo no mucho. Luego me he ido a buscar a Alfonso para contárselo y que no meta la pata si Guille le pregunta.

Continuará…

¿Qué os parece? ¿Hace pensar, verdad? Si te ha gustado no dejes de compartirlo, y me encantará conocer tu opinión en los comentarios. Hasta entonces un saludo afectuoso y ¡buena semana!

4 comentarios
  1. Es una historia fabulosa, me ha impactado mucho y estoy segura que los pensamientos se materializan e influyen en los hechos futuros.

    • Gracias María Angeles! Yo también lo creo firmemente. Un saludo afectuoso y prometo seguir publicando historias inspiradoras

  2. El arroz hervido del odio se volvió negro porque el agua reacciona con las emociones. El cuerpo humano está compuesto un 80% de agua…plantearos como puede estar el interior de alguien que solo oye insultos y críticas destructivas…
    Había oido ya hablar de este experimento, he compartido tu artículo, espero que no te importe 😉

    • Gracias Rosa por tu aportación. Encantado de que compartas el artículo donde creas que puede ser útil e interesar a otras personas! Un saludo afectuoso

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