Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

MÁS TRAMPAS MENTALES QUE TE PONES SIN DARTE CUENTA Y QUE INTERESA CONOCER

Ilustración original de Laura. Pigmalio Ilustration.

¡Buenos días! ¿Qué tal empieza tu semana? Hoy es martes, el día perfecto para hablarte de esas pequeñas trampas mentales que nos ponemos en ocasiones. 

Zancadillas que nuestra propia mente nos hace sin ser conscientes de ellas, y que nos dificultan el camino para alcanzar lo mejor para nosotros.

Ya he hablado de alguna de ellas en post previos como en este post (una trampa en la que podemos vernos en relación a nuestro trabajo) o en este otro, que tiene que ver con el consumo de alcohol.

Si estamos pendientes seremos capaces de evitarlas, así que aquí van unos ejemplos:

1-Me busco una excusa aparentemente positiva para hacer algo que en el fondo sé que me viene mal.

Sebastián rompió con una novia que tenía. Los primeros meses después de la ruptura salía bastante: no quería estar solo. Se acostaba tarde, también bebía, algunas cervezas, una copa de vez en cuando. “Esto está bien –pensaba-. No conviene darle demasiadas vueltas a la cabeza, es mejor estar entretenido, salir con amigos…”.

En poco tiempo se cansó de tantas salidas y era evidente que su duelo avanzaba por buen camino. Pero con más frecuencia de lo normal buscaba una y otra vez cualquier excusa para salir. “¿Sales al aperitivo? ¿Nos tomamos una cerveza?”.

Entonces comprendió que lo que estaba haciendo no era salir por no estar solo en casa (había muchos días que incluso lo prefería) sino que me buscaba excusas para quedar… ¡y tomarse una cerveza!

En cuanto pudo identificarlo, Sebastián dejó de hacerse esta trampa y evitó salir solo porque le llamara el efecto “calmante” del alcohol. 

2Me doy un premio, que no es tal, por un esfuerzo realizado:

“Menudo día de trabajo. Estoy deseando llegar a casa y tomarme una cervecita. ¡Bien merecida!”.

“Un cigarrito ´pa el pecho, por lo bien que lo hemos hecho”.

“Con toda la responsabilidad que tengo, ¿cómo no voy a echar una partidita al poker online? Si es que me viene bien. ¡Me alivia de tanto estrés en el trabajo!”.

3Minimizo las consecuencias de lo que hago: 

No pasa nada, es solo un juego, un tonteo. A todos nos gusta gustar, ¿no? Apenas unos mensajes un whatsaap picante. No va a ningún sitio. Sí, hemos tomado una copa después del trabajo, nos reímos y nada más. Me cuenta los problemas que tiene con su pareja, yo le ayudo y ella mi ayuda. Es una buena amiga.

Un beso, si eso es una idiotez, habíamos bebido un par de copas, ya ves tú que tontería. Hemos quedado a tomar algo ¿qué hay de malo en ello?.

La cosa se nos fue de las manos, acabamos en un hotel. Quiero a mi mujer y a mis hijos. Esto es solo sexo, un rollo pasajero. Los dos lo tenemos claro. Mientras no se enteren no hacemos mal a nadie.

¿No se puede disfrutar un poco en la vida? Seguro que mi mujer también lo ha hecho alguna vez, ¿y qué? Estas cosas sirven para dar un poco de vidilla a la relación. Y es solo un tiempo, lo que dure… 

Mi pareja lo sabe. ¡Dios! ¿Pero qué he hecho? Mierda, mierda, mierda, mierda… Cómo me metería en semejante historia, ¡soy un idiota!

4Provoco una situación que aparentemente no tiene nada que ver, para justificarme:

Este tema lo desarrollé en el post anterior “Las justificaciones más retorcidas”: en él veíamos como un alcohólico en tratamiento provocaba una discusión con su mujer para justificar el tomarse una copa de vino.

Así es, somos capaces de crear situaciones aparentemente al azar, cuando en el fondo buscamos un pretexto para hacer otra cosa.

Alimentar una mala racha de vida sexual con tu pareja para justificar el fijarte en una tercera persona, provocar un error grave en tu trabajo (que no te gusta nada) sabiendo que lo más probable es que te vayan a despedir por él…

5Cómo ya estoy trabajando en ello para eliminarlo, no importa que lo siga haciendo:

Esta es la que he “descubierto” esta semana y que rápidamente te escribo para que no caigas en ella. Mira: 

Tengo varios clientes a los que en el transcurso de mi trabajo con ellos ayudo a dejar de fumar. A veces requiere algo de medicación o el uso de parches de nicotina. Más de uno me ha comentado que ha fumado “un poco porque, como ya tengo puesto el parche… ¡ya me cubre!”.

Y en la misma línea personas que han iniciado un proceso de cambio justifican el hecho de continuar con algunas situaciones o dinámicas negativas para ellos porque… ¡ya están en terapia conmigo! 

En fin, como podéis ver existen un montón de situaciones en las que (todos sin excepción) nos ponemos pequeñas trampas mentales para evitar enfrentarnos con cosas que nos duelen, nos dan miedo, o sabemos que están mal de acuerdo a nuestros valores.

Como siempre lo mejor es mirar a los problemas de frente y abordarlos así, aunque nos cueste. 

Mientras, estaremos atentos a estas situaciones para esquivarlas y alcanzar aquello que verdaderamente deseamos. ¡Te seguiré informando!

¿Has descubierto alguna “trampa mental” en ti? Me encantará que la puedas compartir con todos en los comentarios.

Gracias y ¡feliz semana!

Si te gustan los post de Mente en Positivo, déjame tu email y te enviaré resúmenes de las publicaciones. Nada de spam, solo cosas que te sirvan (y los dos regalos de bienvenida). Apuntarme a la lista.

2 comentarios
  1. Excelente entrada RT abrazos

    • Hola José Luis. Gracias como siempre. Fuerte abrazo y feliz día!

Deja un comentario

Consigue tu libro

BAILANDO CON LA REALIDAD: Historias sorprendentes que te emocionarán.

 

ySinEmbargoTeQuiero: Claves para que consigas la mejor vida en pareja.

¡Nuevo ebook!