Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

PSICOLOGÍA PARA COACHES, LOS TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN: BULIMIA

Bulimia ANorexiaA veces un problema o una enfermedad psicológica puede dominar completamente a la persona. Cambiar su carácter, sus emociones, lo que hace, la percepción de sí mismo. Pero por mucho que ocupe todo ese espacio, siempre habrá un hueco en su mente, aunque sea muy pequeñito, en el que el “yo” sano es consciente que las cosas no van bien y está luchando por retomar el control. Y aunque la enfermedad por boca de la persona nos diga que no pasa nada, que todo está bien que el problema son los demás o el mundo o lo que sea, y parezca que todo nuestro empeño cae en saco roto, ahí dentro alguien nos escucha .Y puede que nuestras palabras le den el aliento suficiente como para tomar el control y hacer que esa persona pida ayuda.

En los trastornos de alimentación, como la anorexia (que veíamos ayer) y la bulimia que trataremos hoy, pasa esto. No es la persona la que se percibe gorda, la que niega el problema, la que rechaza la comida, la que se enfada y no se deja ayudar. Es la enfermedad. Y aunque creamos que estamos predicando en el desierto, no olvidemos que el verdadero yo, ahora frágil y quizá arrinconado, está deseando todo el apoyo que le podamos dar para liberarse y volver a sonreír.

Así que no tengamos miedo a preguntar si creemos que nuestro cliente, paciente, alumno, amigo o familiar puede estar sufriendo. No tengamos miedo a “molestar” o que la otra persona se enfade. Desde el afecto y la preocupación sincera solo conseguiremos buenas cosas, aunque al principio no lo parezca y nos digan, “no es asunto tuyo… déjame en paz…”. Recuerda que ahí dentro hay alguien que dice “gracias por preocuparte e intentar echarme una mano”.

Y desde este punto de vista podemos acercarnos a alguien en quien observamos que pueda tener un problema con la alimentación. Bien por su aspecto, como en el caso de la anorexia, o porque en el transcurso de nuestra conversación nos dice cosas como estas:

A veces siente que pierde el control con la comida. Se da “atracones” en los que en poco tiempo ingiere mucha cantidad, de manera compulsiva.

Puede ser cualquier tipo de alimento, con frecuencia bollería, embutidos, dulces.

Se siente mal después de hacerlo, con culpa, y puede tratar de provocarse el vómito para expulsar lo que ha ingerido.

Puede usar también laxantes, diuréticos, hacer mucho ejercicio físico… para compensar la ingesta calórica.

A diferencia de la anorexia puede tener un aspecto normal e incluso sobrepeso. 

Nos cuenta que acumula comida, que hace por comprar alimentos para cuando le de el ansia de comer.

Es una forma de descargar la ansiedad, aunque después se sienta mal y eso le provoque más ansiedad.

Puede ir acompañado de otros comportamientos compulsivos como ingesta de alcohol, drogas, juego, compras de cosas que no necesita o relaciones sexuales impulsivas. Estos comportamientos parece que sirven para aliviar un malestar pero luego queda una sensación de vacío y tristeza.

Anorexia y bulimia a menudo se dan juntas o se alternan en el tiempo así que puedes también observar síntomas como los que repasábamos en el post anterior.

¿Cómo lo podemos preguntar? Siempre desde la preocupación sincera. En este caso con tres encillas preguntas:

¿Has tenido alguna vez la sensación de perder el control con la comida, eso que llaman “atracones”? ¿Haces algo después para compensar como provocarte el vómito o tomar laxantes? Esta sensación de pérdida de control ¿te pasa con otras cosas como con el alcohol, las drogas el juego, las compras…?

Si nos contesta que sí a alguna de ellas entonces podremos aconsejar a la persona que contacte con su médico, un psicólogo o un psiquiatra que lo pueda evaluar en profundidad y poner el tratamiento adecuado. Como comentábamos ayer: “Mira, quizá no sea nada importante, no soy un experto, pero me deja más tranquilo si consultas por este problema que me comentas con tu médico…”.

Y ya está. Y aunque nos digan que no es nada, que no hace falta, recuerda que quizá una personita ahí dentro ha recibido el mensaje y te está diciendo “¡Gracias por tu ayuda!”.

Si tienes estos conceptos básicos acerca de los trastornos de alimentación creo que puedes dar un impulso a tu labor profesional en la ayuda a otras personas. También es importante poder tener un psicólogo, psiquiatra o médico de confianza al que referir este tipo de pacientes cuando surgen en el día a día. Si el paciente se va ya con un nombre o una recomendación es más fácil que acabe consultando.

Y nada más por hoy. Gracias por leerme y tratar que el mundo sea un poquito mejor. Si has pensado en alguien a quien este post le puede ayudar por favor no dudes en compartirlo.

Y si tienes comentarios, sugerencias o preguntas, estaré encantado de contestarte.

Un fuerte abrazo y ¡feliz sábado!

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