Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

Si te Sientes Encerrada e Infeliz en tu Vida, este Post es para ti.

Mujer feliz globos

¡Buenos días! Sí, por fin viene el fin de semana, y tienes la sensación de que cada vez trabajas más horas y llegas con menos fuerzas. Y piensas: ¿Pero dónde está escrito que hay que trabajar tanto? ¿No había que llegar a un equilibrio entre vida personal y trabajo? 

Sí, ya sé que el trabajo demanda muchas horas, que hay que pagar las facturas… Pero también sé que hay un punto en el que te acabas por “refugiar” en el, para no afrontar otras situaciones.

Es como un Síndrome de Estocolmo en el que el trabajo se convierte en un sitio seguro y predecible, pero que a la vez te deja extenuada/o.

Los días se parecen mucho unos a otros y a menudo te preguntas si todo esto tiene algún sentido. ¿Es esto lo que realmente quiero? ¿A dónde me lleva? 

Pero estas son preguntas difíciles que te obligan a mirar a lugares que incómodos, que te dan miedo, que no conoces.

Rápidamente piensas: ¿pero qué otra cosa puedo hacer? Tengo un trabajo, que más o menos controlo aunque no me entusiasme. Allí me conocen los compañeros, hay un buen ambiente, el sueldo no está mal… 

Quizá la vida se trata de esto, de “pasar los días” más o menos sin sobresaltos, esperando que llegue el fin de semana para hacer algo de ocio que te guste, y entre rato y rato planificar las vacaciones de verano. ¿Iré a ver otra vez a la familia? ¿Un viaje con amigos?

Pero también está esa otra parte en la que la no puedes evitar sentirte insatisfecha/o.

Sí, el trabajo me gusta y tendría una buena carrera profesional en él, pero siempre me posiciono un poco más abajo que mis compañeros, más agresivos a la hora de expresar lo que quieren. Y al final son ellos los que acaban llevándose los mejores puestos.

Yo parece que no quiero molestar. Soy la niña buena que no da problemas y que no sabe decir que no a las cosas y termino haciendo algo que le corresponde a otro y que además se acaba por llevar el mérito.

Pero nada de eso importa, porque enseguida lo minimizo pensando que “tiene que ser así”, que es lo normal. Pero por otro lado no dejas de sentirte como encerrada en una caja.

¿Y fuera de allí?

Pareja-590x260Iñaki, si me estás preguntando por mi relación de pareja casi te podría decir que este mismo patrón de pensamiento se repite. Ya no sé si estoy enamorada, si lo tengo claro, o simplemente me mantengo allí por rutina, por no decir que no, por miedo o por no enfrentarme a los problemas…

Ante la duda, cedo, me adapto a las necesidades de mi pareja. ¿No se supone que es eso lo que debemos hacer?…

En momentos de rabia en los que eres más consciente de la situación piensas: ¿Por qué no sabré decir exactamente lo que quiero? ¿Acaso se va a morir alguien si expreso mis deseos, lo que realmente necesito? ¿En mi relación de pareja? ¿En mi trabajo?

Y para colmo no me siento ni guapa ni sexy. Si esta relación terminara, adónde iba a ir yo…

Las mismas dudas asaltan tu cabeza si no tienes pareja. Sientes que va ser muy difícil encontrar a ese alguien especial. “¿Me estoy haciendo mayor?” se transforma en: “Sí, definitivamente estoy mayor para encontrar esa relación que deseo”.

Tu alma, tu autoestima, tu fuerza, se han quedado atrás, pequeñitas y solo piensas en seguir adelante día a día sin darle demasiadas vueltas a las cosas.

Y entonces un día pones a llorar en el sitio menos pensado, y no sabes porqué, te levantas por la mañana y vomitas antes de trabajar, o una profunda tristeza te invade y te pesa como una losa mayor de la que sentías…

¡Pero, si a mí no me pasa nada! Las cosas me van razonablemente bien, no tengo motivos para estar así, le dices a la gente y a ti misma. Pero tú sabes que en el fondo no es verdad y aún te sientes un poco peor.

Claro, no te pasa nada psicológico, ningún trastorno, pero te pasan cosas que llevas como pesos y que no te dejan ser tú misma, ni conectar con tus verdaderos deseos y expresarlos, que es a la postre la única manera de llegar a ser feliz.

Veo esta situación todo el rato en mis clientes que me llaman de muchas partes y todas se parecen de alguna manera. Tu verdadero yo se ha ido arrinconando por la presión del entorno, las creencias limitantes, las opiniones de los demás, el miedo, las malas experiencias.

Te has convertido en alguien pequeñito que está ahí dando voces de vez en cuando, que apenas se oyen y tienen menos fuerza cada vez, mientras una fachada con sonrisa avanza a través de los días con más pena que gloria.

Pero Iñaki, esto que cuentas soy yo, ¡me estás hablando a mí! ¡Pues claro que te estoy hablando a ti!

¿Y qué puedo hacer? ¿Se puede hacer algo, cambiar, mejorar la situación?

Se pueden hacer… ¡muchas cosas! Menos difíciles de lo que tus miedos te susurran al oído, y con consecuencias mucho mejores de las que hace tiempo ni imaginas.

¿Me volveré a enamorar? Claro, si tu quieres. ¿Sabré decir que no en el trabajo? Por supuesto que sí.

No tienes ninguna “tara”, todo eso ya está en ti, solo que muy pequeñito. Hagámoslo crecer y vas a ver suceder cosas extraordinarias.

Eso sí, como todas las cosas buenas de la vida requiere un poco de esfuerzo, de compromiso, de mirar y hacer cambios pequeños en nuestra forma de pensar y de hacer.

Iñaki me pides que vaya a la peluquería, que me arreglen el pelo y me maquillen, y que al salir camine con la espalda recta, mostrando el pecho y la cabeza alta y sonría, aunque sabes que me siento incómoda, que me da vergüenza. “Sí, te lo pido”. Bueno, si tú lo dices será por algo, allá voy…

Esta chica es Lucía (la foto no es suya pero se parece mucho) y me escribió estas palabras después de trabajar conmigo:

profile1Esa sesión marcaría el inicio de un proceso que durará varios meses. Durante este tiempo, he sentido, aprendido y vivido muchísimo. Como comentaba, llegué a su consulta creyendo que no sabía hacer nada. Era como una niña en el cuerpo de una mujer. Me comportaba, sentía y hacia las cosas como tal. A lo largo de este tiempo, crecí mas que en toda mi vida. 

Antes sufría por tener que enfrentarme a mis responsabilidades y consecuentemente todo yo era culpa. Ahora, disfruto conociendo gente, haciendo las cosas por mi misma, y sobre todo, me siento orgullosa. 

He aprendido a cuidarme, a proteger mis necesidades, a no asustarme tanto como antes. A enfrentarme, a pedir, a valorar cosas que antes no valoraba y a no fijarme en otras a las que antes dedicaba tanto tiempo (el que dirán, que pensarán, lo sabré hacer bien). 

También  he aprendido a tolerar ciertos aspectos de mi que no me gustan y que de alguna manera forman parte precisamente de lo que soy. He aprendido a verlas, a saber que no pasa nada por ellas y a entender son parte de la vida. 

Iñaki representa un punto de inflexión en mi vida. Desde su cuidado y apoyo, he aprendido a relacionarme con el mundo y a saber expresar lo que siento y lo que quiero, pero también a relacionarme mejor conmigo misma. 

Gracias a su paciencia, su disponibilidad durante este tiempo, su calidez y sobretodo “el no juzgar,” puedo afirmar que he crecido de una forma sana y fuerte.  Gracias a él, he conseguido disfrutar de muchísimas cosas que antes ni me imaginaba que llegaría a hacer. ¡Gracias Iñaki!

Gracias a ti Lucia por permitirte ser como realmente eres y dejarme acompañarte en el proceso.

Sí, te hablo a ti esta vez, y no a otras personas que tienen otro tipo de dificultades. Y te hablo porque he tenido la suerte de poder ayudar a muchas personas como Lucía a ser más felices, y para mí no hay nada más satisfactorio en el desarrollo de mi profesión. (¡Y si además recibo después un mail con las palabras tan bonitas que me dedica, entonces ya no te digo nada!)

No estés por ahí pasándolo mal. Si te has visto aquí reflejada, entonces, no lo pienses ni un momento y escríbeme: “Iñaki he leído tu post y me identifico. Me pasan muchas cosas de las que dices y además estoy viviendo en uno de esos países del mundo, que no hace más que acrecentar mis sentimientos de soledad y de no saber a quien acudir. ¿Puedes ayudarme?” 

Y ya está. Bienvenida al primer paso de tu nueva vida.

Me pongo a escribir y no veas como me enrollo pero tenía esto dentro para ti y quería contártelo.

Y si estabas pensando en alguna otra persona mientras lo leías por favor envíaselo. Y más si está viviendo en algún país fuera de España y tiene dificultades para conseguir este tipo de ayuda especial.

Gracias por estar ahí. Te mando un fuerte abrazo nos vemos en la newsletter del domingo.

¡Ah! Para escribirme puedes usar este formulario o hacerlo directamente con un email a contactar@menteenpostivo.com ¡Te espero!


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1 comentario
  1. Hola Iñaki,
    Actualmente estoy pasando por un mal momento, llevo cargando con una depresión que no mejora con medicamentos.
    Me siento perdida en la vida. Como si fuera una niña pequeña, que no puede tomar las propias riendas de su vida, tienes que decirle qué hacer…
    Siento que no manejo mi vida, no me relaciono con los demás de igual a igual, me tienen que empujar para hacer las cosas.
    Como he podido llegar hasta aquí? Hago las cosas por hacer. Llega el tiempo libre y no sé qué hqcer

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