Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

¿SOY UN OBSESIVO COMPULSIVO? ¿TENGO UN TOC?

Trastorno Obsesivo Compulsivo TOCEn el último post escribí un breve relato personal sobre los síntomas obsesivos (puedes leerlo haciendo click aquí) y como te comenté creo que merece la pena dedicar uno en exclusiva a explicar tanto los síntomas obsesivos como compulsivos. Podremos aprender a detectarlos y pedir ayuda si fuera necesario para ponerles remedio. Aquí van algunas reflexiones.

Reflexiones generales:

-Todo el mundo tiene en algún momento de su vida “síntomas” obsesivos y también manías o rituales. Esto es completamente normal. Lo que marca que lo consideremos un “trastorno” es la intensidad, duración y lo que llegue a interferir en la vida diaria de la persona. Comprobar que la puerta esté bien cerrada, tocar madera, santiguarse 3 veces al salir de casa, recitar algo, dejar las cosas siempre en el mismo orden… Todo esto forma parte de cualquier persona normal salvo que, como digo, empiece a interferir en nuestra vida cotidiana. 

-Algunas personas tienen rasgos de carácter que tienden al orden, la obsesividad, el control, la limpieza… Esto no es bueno ni malo. Puede ser absolutamente fantástico si nuestro trabajo es por ejemplo, científico de un laboratorio que requiere esas cualidades, o por el contrario muy negativo si pretendemos trabajar… ¡en una guardería! (ver foto…). En este último caso podríamos tratar esos aspectos de nuestra personalidad para flexibilizarlos un poco y así tener más posibilidad de adaptación a otras situaciones.

-Si te fijas, casi todos los niños pasan por un periodo en el que pueden obsesionarse con el orden o la limpieza o muestran algunas manías o rituales (les vemos caminar tratando de evitar las rayas del suelo, o necesitan repetir las cosas siempre en el mismo orden). Es una etapa evolutiva normal en muchos niños y generalmente se pasa sola.

¿Cuando sospechar un trastorno obsesivo compulsivo?

-Cuando detectes un pensamiento en tu cabeza que no quieres tener. Que en muchas ocasiones te resulta absurdo, no te aporta nada y te quita mucha energía y espacio mental. Puede venir tras un acontecimiento o sin causa aparente.

El pensamiento puede ser algo completamente sin sentido, absurdo, y por eso muchas veces da vergüenza comentarlo y pedir ayuda. También puede tener connotaciones sexuales o agresivas y eso lo hace más difícil incluso, a la hora de pedir ayuda.

Es un pensamiento que vives como ajeno, que no quieres tener pero que te viene a la mente una y otra vez aunque estés haciendo otra cosa.

Tienes la necesidad imperiosa de repetir acciones, gestos o palabras, que de nuevo no tienen ninguna explicación racional. Pero que si dejas de hacerlas o las interrumpes a la mitad, te asalta una angustia y tensión interna que te obliga a terminarlas. Es lo que denominamos rituales: contar en tu mente hasta un determinado número, tocar ciertas partes de la casa antes de salir. Comprobar todas las cerraduras, el gas, tratar de buscar sumas en las matrículas que tengan un cierto sentido, lavarte las manos cada vez que tocas algo, entrar y salir de los sitios con el mismo pie o pronunciando determinadas palabras… Las posibilidades son infinitas, pero el mecanismo es siempre igual. Si no hago esta acción, que considero inútil, irracional o absurda, de esta determinada forma, me siento mal. Pero hasta que no lo hago no me quedo tranquilo.

-Para considerarlo trastorno nos fijamos en la intensidad y duración de los síntomas, y también como decía, en cuánto interfiere en nuestra vida normal. Si cualquiera de estos síntomas nos pasa unos pocos días o consiste tan solo en una pequeña manía que no produce ningún problema, quizá no merezca la pena dedicarle más atención. Pero a la mínima que nos cree dudas, lo mejor es consultar.

¿Tiene tratamiento? Sí. Algunas ideas sobre el mismo:

-Hay tratamientos muy muy eficaces, tanto para los pensamientos obsesivos como para las compulsiones, y rituales. Existen diferentes enfoques psicoterapéuticos útiles y será tu psicólogo o psiquiatra el que mejor te va a aconsejar. También disponemos de fármacos eficaces que potencian además la psicoterapia. Lo mejor sin duda, es la combinación de ambos abordajes.

-Ojo, es de los trastornos que más hacen padecer a las personas cuando pasan de cierta intensidad. No hay que tomarlo a broma o como algo que se pudiera corregir tan solo con la voluntad (que es algo que las personas a las que no les ha pasado piensan con frecuencia). Así que no lo demores y ante la duda siempre consulta con un profesional.

-Muchas veces nos puede dar vergüenza hacerlo por el contenido de los pensamientos o por lo absurdo de los rituales. Debes saber que no eres responsable de los pensamientos agresivos, sexuales, negativos… etc. que te puedan asaltar. Forman parte de un trastorno pero no eres tú, ni tu inconsciente que se expresa ni nada por el estilo. Es una cosa que te asalta y te infecta, como un virus, ajeno a ti y contra el que se puede luchar y eliminar. Piénsalo siempre de esta manera. Esto te va a ayudar a que te acerques a pedir ayuda sin pudor, y además, es la verdad.

Bueno, con esto creo que he cubierto los puntos importantes. Si me dejo alguno os animo a que compartáis vuestra experiencia en los comentarios y como siempre difundidlo para que llegue al mayor número de personas a las que les pueda servir. Ya sabes que tengo la manía de que ninguna persona que esté pasándolo mal si importar en la parte del mundo en que esté, se quede sin ayuda por no poder acceder a un profesional que le eche una mano. 

¡Gracias y feliz jueves!

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