Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

¿Tienes sobrepeso? ¿No te gusta tu cuerpo? La Preciosa Historia de Paloma te inspirará. No te la pierdas.

Pareja Cuerpo bello¡Buenos días! Hoy estoy muy contento de entregarte el post del viernes. Y lo estoy porque no lo he escrito yo, sino una lectora, Paloma, que inspirada por uno de mis anteriores post, se decide a compartir una historia personal que es un auténtico regalo para todos

Si te has sentido mal en relación a tu cuerpo por tener sobrepeso o algún defecto físico, por favor no dejes de leer esta historia de Paloma. Me he emocionado cada vez que la he leído. 

Sin más, te dejo con ella…

¡Hola Iñaki!

Soy Paloma. Te escribo porque leyendo tu blog (al que estoy enganchada) me ha surgido contarte una historia que me apetece compartir contigo.

Me surgió al leer esta entrada, que me pareció preciosa, y muy reveladora de lo que las parejas pueden conseguir sin querer. Con eso en mente, te cuento mi historia:

Yo tengo un sobrepeso importante. Eso es así desde mi adolescencia más o menos. En mi familia,  el sobrepeso está visto como un gravísimo defecto físico vergonzoso, por lo que desde que comencé a engordar tuve bastantes problemas familiares, pese a no ser algo ni mucho menos premeditado.

Además, ya sabemos que en la sociedad la percepción del cuerpo femenino también está bastante estereotipada, y lo más que escuchas cuando hablas con alguien de tus complejos es que “la belleza está en el interior”.

Por eso yo siempre pensé, mientras crecía, que la persona que lograse enamorarse de mí, lo haría a pesar de mi cuerpo, y nunca con mi cuerpo como algo a tener en cuenta como positivo.

Lo más a lo que aspiraba, era a vivir lo que un personaje de La casa de los espíritus, de Isabel Allende, uno de mis libros favoritos:

“Por primera vez en su vida, Alba sintió la necesidad de ser hermosa y lamentó que ninguna de las espléndidas mujeres de su familia le hubiera legado sus atributos, y la única que lo hizo, la bella Rosa, sólo le dio el tono de algas marinas a su pelo, lo cual, si no iba acompañado por todo lo demás, parecía más bien un error de peluquería.

Cuando Miguel adivinó su inquietud, la llevó de la mano hasta el gran espejo veneciano que adornaba un rincón de su cámara secreta, sacudió el polvo del cristal quebrado y luego encendió todas las velas que tenía y las puso a su alrededor. Ella se miró en los mil pedazos rotos del espejo. Su piel, iluminada por las velas, tenía el color irreal de las figuras de cera. Miguel comenzó a acariciarla y ella vio transformarse su rostro en el caleidoscopio del espejo y aceptó al fin que era la más bella de todo el universo, porque pudo verse con los ojos que la miraba Miguel.”

Esto es, a que alguien se engañase y me viera guapa, y consiguiera centrarse en eso, y no en mis mil defectos.

Cuando tuve parejas, nunca hablaba con ellos del tema de mi cuerpo, ya que me sentía incómoda y me daba miedo señalar ese descomunal defecto.

Entonces conocí a mi actual pareja. Y un día, hace ya cinco años, en esos comienzos inciertos de las relaciones, le pregunté claramente si le gustaba mi cuerpo, a pesar de su forma.

Se me quedó mirando como si no supiera muy bien a qué me refería, y al comentarle que si no le desagradaba por el sobrepeso, se quedó sorprendido.

Me aseguró que mi cuerpo le gustaba, porque era bonito con su forma y sus kilos, y sus pliegues. Que yo no le gustaba “a pesar de mi cuerpo” ni tenía que olvidarse de mis kilos para sentirse bien conmigo o sentirse atraído por mí. Que le gustaba mi cuerpo como era, que era bonito así.

No puedo describir la explosión que eso supuso en mi cabeza. Jamás me había planteado que un cuerpo obeso pudiera ser bello. La cara sí, claro, pero ¿el cuerpo? ¡Imposible! Siempre me habían enseñado que era algo vergonzoso, que debía esconderse, que debía cambiarse, que debía disimularse… ¿Y ahora resultaba que no era así?

Tardé un tiempo en recuperarme del shock y ser capaz de analizar aquella idea que para mí era tremendamente revolucionaria.

Poco a poco comencé a trabajar los temas del cuerpo, la autopercepción, la alimentación… Desde este nuevo punto de vista tan liberador.

Y me di cuenta de que nunca conseguí terminar ninguna dieta porque mi odio hacia mi propio cuerpo me impedía llevar un proceso de adelgazamiento sano, porque ese odio estaba más centrado en señalar defectos que en valorar los triunfos.

Ahora estoy totalmente a gusto con mi cuerpo. Me quiero, me gusto, y sé que cuando finalmente me decida a adelgazar (al fin y al cabo, la obesidad es una enfermedad de la que lo mejor es curarse) no tendré esos problemas, porque no dejaré de gustarme ni un segundo, sin importar lo que engorde o adelgace.

A veces me pregunto cuántas mujeres viven pensando que las quieren “a pesar de su cuerpo” sin darse cuenta de que la belleza la podemos encontrar donde queramos… 

Y todo ese proceso lo disparó aquella cara de sorpresa de mi pareja. Su certeza de que yo le resultaba preciosa sin plantearse kilos ni números de ningún tipo. Una persona que me prestó sus ojos, para luego ayudarme a educar a los míos a mirar sin juicios sociales, simplemente a apreciar la belleza sin cuestionarla.

¡Y ésa es la historia, Iñaki! La comparto contigo porque tal vez conozcas a alguien a quien pueda ayudarle a replantearse alguna cosa.

Me parece precioso lo que haces en tu blog, y cómo ayudas a la gente, y si puedo aportar algo… ¡pues mejor! 

¡Un abrazo!

Paloma

¿Hermosa verdad? Solo puedo decir, gracias Paloma por esta historia personal tan bella e inspiradora. Sin duda va a ayudar a muchas personas que se hayan sentido así en alguna ocasión.

Si te ha gustado me encantaría que pudieras dejar un comentario con tu impresión o cualquier cosa que quieras decir. Será un bonito regalo para Paloma y su gran generosidad. Y si tú también tienes una historia que contar será un placer para mí escucharla…

Te deseo un feliz viernes. Disfruta de este fantástico día y ¡nos vemos el domingo en la newsletter! 

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2 comentarios
  1. Hola,gracias por esa historia a los dos, me identifico con Paloma tanto, yo sigo en esa fase de saber si algui n me querrá con mi peso. Desde los trece años tengo transtornos alimentarios, te pasado por todos sus tipos y fases por eso mismo estudie psicologia, ya esta más superado pero….no del todo voy de talla alta a talla bajisima, así desde esa edad y tengo 35 años, me voy queriendo más, pero solo tengo parejacuando estoy delgada o normal, y ahora ya pienso que me quedare soltera. Voy bajando de peso por salud y por gustarme, pero cualquier cambio de ánimo o disgusto me aparta delante dieta.
    Ojala pueda algún día llegar a encontrar a esa persona.
    Gracias por tu blog.
    Un saludo.
    Virginia

    • Hola Virginia. Muchas gracias a ti por tu comentario y por compartir tu historia. Estoy seguro que puede ayudar a más personas. Siento que te veas peleando desde joven con esta enfermedad. Me quedo con que tu lucha no ha sido en vamos. Dices que lo has superado en gran medida y que cada vez te vas queriendo más. Enhorabuena por ello! Aunque según cuentas todavía tienes altos y bajos… Recuerda todo lo que has ganado y conseguido. Te animo a seguir así y no dejes de pedir ayuda siempre que la necesites. Estoy seguro que esa persona llegará pero no olvides que la primera mirada que debe dirigirse a ti con todo el amor, es la tuya.
      Un abrazo afectuoso.

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