Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

TODO CAMBIA CON UN PASO ¿QUÉ ME IMPIDE DARLO?

Primer pasoCreo que es por esto por lo que estudié medicina, y después psiquiatría y psicoterapia.

No puedo evitar empatizar con el sufrimiento de una persona está pasándolo mal por algo que tiene remedio, y muchas veces un remedio sencillo, y que no se ve capaz de pedir ayuda.

Me la imagino dando vueltas en su cabeza a esa preocupación, sin saber cómo actuar. Teniendo que hacer un esfuerzo extra para cumplir con sus tareas. Sabiendo que algo no está funcionando en su vida, en su relación, en su trabajo.

Sintiendo que algo le pasa a uno de sus hijos, o que su ánimo no acaba de estar bien “del todo”, o pensando si esa sensación continua de opresión en el pecho será normal.

O en porqué no es capaz de conservar una relación de pareja, disfrutar de la sexualidad como hacen los demás, progresar en su vida, ser feliz… 

Lo cierto es que nos acostumbramos a todo.

Una vez vi a unos padres que acudían a consultarme por su hijo de 19 años. Estaban preocupados porque no salía de casa. ¿Cuánto tiempo lleva así?, les pregunté. Dos años doctor. ¡Dos años!

Aquel chico llevaba sin salir de su casa, y prácticamente de su cuarto, más de dos años. Y no había pedido ayuda hasta que la situación se había hecho insostenible.

El chico se había ido encerrando poco a poco y ellos se adaptaron haciendo lo mejor que sabían: siendo comprensivos, pensando en que todo pasaría antes o después… Hasta que el padre en mitad de la consulta dijo: “¡pero si esto es una locura, cómo no vinimos antes!”.

No les juzgo. No puedo hacerlo, pero siento la frustración de no haber podido hacer algo antes.

Este chico tenía una enfermedad importante y es un ejemplo extremo, claro. Pero ilustra lo que nos sucede en muchas ocasiones con cosas no tan limitantes.

Cosas que no detienen nuestra vida pero que nos hacen padecer, como las que mencionaba antes. Y que muchas de ellas tienen remedios más sencillos de lo que pensamos.

Y entonces, si no tenemos nada que perder y sí tanto que ganar, ¿por qué no preguntamos? Mira estas razones:

Porque no sé lo que me pasa. No me doy cuenta de que algo está yendo mal conmigo o creo que es algo normal. Y no hago caso hasta que se hace lo suficientemente importante. O hasta que leo un post que refleja eso mismo y lo identifico como un problema que tiene solución y tomo conciencia: “Pero si esto es lo que me pasa a mí…”.

Porque quizá sí lo sé, pero prefiero ignorarlo, apartarlo de mi cabeza, porque reconocerlo me hace sufrir, o me da miedo. Por ejemplo en el caso de un problema con un hijo o en tu relación de pareja: ¿si reconozco que estamos en crisis, qué pasará después…?

Porque pensamos que no se puede hacer nada con eso que nos sucede, o que es parte de la vida, y otras creencias limitantes similares: “no hay mal que cien años dure”, “cada uno tiene que solucionar sus propios problemas”, “nadie puede hacer nada por mí”

Porque no sabemos a quién acudir, no tenemos un acceso fácil.

Porque tenemos miedo o vergüenza a pedir ayuda o contar eso que nos pasa, por temor a ser juzgados o señalados. ¿Recuerdas este post en el que Damián Alcolea nos hablaba de su miedo a reconocer que padecía un TOC? 

Todo esto hace que no demos ese primer paso, y pidamos ayuda o una orientación.

Este año me he empeñado en que no sigas pasándolo mal por esa preocupación que llevas ahí hace un tiempo y que por alguno de los motivos anteriores (o una mezcla de ellos, como nos pasa a todos) no acabas de afrontar.

Ya te pregunté en la última newsletter que por un instante miraras a ese problema, tan solo para reconocerlo.

Por eso quiero darte información sobre el mundo de la psicología y las relaciones, para que puedas identificar eso que te sucede y saber que tiene un remedio.

Decirte a quién tienes que acudir, cuáles son los siguientes pasos a dar, las diferentes alternativas.

Que conozcas la posibilidad de consultar y realizar terapia online desde cualquier parte del mundo.

E incluso hacerlo conmigo en este momento si así lo deseas.

Y lo hago porque… me gusta.

Me siento bien cuando ayudo a otras personas a superar aquello que les limita en la vida. A eliminar un síntoma, un malestar. A crecer y desarrollarse como personas. A ser más felices.

Y también porque lo paso mal cuando pienso que alguien sufre habiendo la posibilidad de cambiar las cosas.

De ahí Mente en Positivo.

Así que por favor, no esperes, no sufras en vano. Da el primer paso para preguntar. Di: “Me pasa esto, ¿qué te parece? ¿Se puede hacer algo? ¿Qué me aconsejas?”. Y ya está. Es sencillo. No se pierde nada. Quizá se gana mucho.

Y además seguro que a mí, o a otro terapeuta, nos haces un poco más feliz…

Si quieres preguntarme algo puedes hacerlo en el siguiente enlace: Consultar sin compromisoMe encantará poder echarte una mano.

Y si te gustan los post de Mente en Positivo, también puedes dejarme tu email y te enviaré resúmenes de las publicaciones. Nada de spam, solo cosas que te sirvan (y los dos regalos de bienvenida). Apuntarme a la lista.

7 comentarios
  1. Muy buena entrada gracias Iñaki

  2. Genial, Enhorabuena!

  3. Justamente yo estoy en esa situación. Veo que laboralmente estoy atascado. La cosa va bien pero podría y debería ir mejor y se que, si desatasco la situación, incluso disfrutare mucho mas del trabajo pero, no se si es el miedo a dar el primer paso o miedo a no ser capaz o que, hace que me bloquee. De alguna manera me he sentido identificado con el chaval que no salia de su casa. En mi caso, mi casa es mi zona de confort en el trabajo.
    Gracias por el post. De momento, gracias a el, ya se que detrás de la puerta hay un mundo esperando y que solo depende de dar ese primer paso el acceder a el. Vamos a por ello

    • Gracias David por compartir con todos tu situación. Tienes toda la razón en lo que dices. El miedo a lo que puede haber ahí, detrás de la puerta, el sentirnos fuera de la zona de confort, nos bloquea. Pero como bien sabes, esa sensación desaparece a medida que caminamos. Y no solo es mucho menos difícil de lo que pensamos, sino que además ¡lo disfrutamos! Así que desde aquí todo mi apoyo. No lo pienses, tan solo hazlo, da ese primer paso y ¡a por ello!

  4. “No puedo evitar empatizar con el sufrimiento de una persona está pasándolo mal por algo que tiene remedio”
    a mi me pasa lo mismo, estudie Enfermería y luego Psicología
    Pero las personas en general opinan que eso es un problema, que estoy tratando de obtener algo con la actitud de ayudar Que opinas ? porque hacemos esto ?

    • Hola Ximena. Muchas gracias por comentar. Sí, durante un tiempo también me planteé esta cuestión. Y algunas escuelas de psicología inciden demasiado en que todo lo hacemos por algún motivo, con lo que si estamos ayudando a otros es porque en el fondo nos produce un beneficio. Y de pronto una acción altruista de ayuda se convierte en… un acto egoísta! Por supuesto que tenemos motivaciones distintas en lo que hacemos, pero hay algo íntimo, profundamente humano en el deseo de ayudar a los demás que es bello en sí mismo, por el mero hecho de ejercerlo, independientemente de qué lo motive en un principio. Así que no te pares a analizar motivos, tan solo sigue tu instinto y tu deseo, déjate llevar porque ese acto trasformará a la otra persona, y… a ti mismo. Un saludo muy afectuoso y gracias de nuevo por comentar, Ximena.

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