Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

UN PASEO EN GLOBO PARA ENCONTRAR TU CAMINO

Pixar Up¿Cómo? ¿Que ya es viernes otra vez? Hay que ver cómo van de rápido las semanas. De pronto es lunes, cierras los ojos un momento y te encuentras con el fin de semana justo delante de ti.

Si no prestas un poco de atención las cosas a tu alrededor se atropellan unas a otras, y acaban en un revoltijo del que no sabes diferenciar lo importante de lo accesorio.

Por eso insisto tantas veces en la necesidad de “pararte” tanto física como mentalmente, para valorar en qué punto exacto del camino estás antes de que la inercia te empuje demasiado.

Tomar un segundo para reflexionar sobre algunas cosas.

Y la primera es, antes de todo: ¿Cuáles son tus valores, tus prioridades? Me refiero a qué es aquello a lo que no quieres renunciar de ninguna manera porque forma parte de ti, de tu esencia como persona. 

Lo que te identifica como ser humano y te hace sentir a gusto dentro de tu piel. Lo que te hace feliz. Tus pilares fundamentales, eso que te sostiene y te da la fuera para levantarte cada mañana.

La familia, la pareja, los hijos… Un trabajo que te satisface, la misión de ayudar a los demás, la solidaridad. Emprender algo, dejar huella. Educarte, experimentar, viajar, escribir, amar…

Cada uno se identifica con unos fundamentos que te conectan íntimamente contigo mismo. Pero a veces, vamos tan rápido que nos olvidamos de ellos por el camino.

Así que el primer paso es volver al origen. Pensar, ¿cuáles son mis valores fundamentales? Toma un momento. No cuesta demasiado. ¿Qué es lo verdaderamente importante para ti? Aquello sin lo que no puedes vivir. ¿Lo tienes? Perfecto. Y ahora plantéate lo siguiente:

¿Lo que estoy haciendo, mi momento vital actual, está conectado con esos valores? 

Ahora déjame que te invite a dar un paseo en globo. Móntate, no tengas miedo. Está tirado por un montón de globos de colores como en esa película de Pixar. Soltamos lastre y… ¡arriba!

Nos elevamos unos metros, un poco más. Y ahí abajo vemos el dibujo del camino sinuoso por donde transita nuestra vida y… ¡mira! Ahí estamos los dos. Qué pequeños parecemos. 

Es genial. Esta vista de pájaro te deja ver algo que desde allí abajo no puedes. Te deja ver el punto en el que te encuentras, y sobre todo, hacia dónde vas.

Sí ahora tienes un visión clara de cuál es el destino al que te dirige el camino que estás recorriendo. 

Ahora te pregunto: ¿Es hacia allí realmente donde quieres ir? ¿Te gusta lo que ves? ¿Lo que espera para ti un poco más adelante?

También ves como ese puntito pequeño que eres tú se mueve. Y se mueve bastante rápido. Quieres decirte a ti mismo, gritarte: “¡Para! ¡Que me he dado cuenta de que por ahí no es!”. 

No, esa no es la dirección que quieres seguir, y ahora, desde aquí arriba lo puedes ver claro. Te das cuenta de que estás dejando atrás cosas que no quieres perderte y que te alejan de los valores y pilares que hablábamos antes. 

Y lo peor de todo. No estás disfrutando el camino. Ahora apenas tienes tiempo para la familia, o los amigos, has dejado de lado tu afición al deporte, o la música, y tu trabajo es apenas una rutina que llena los días sin demasiado sentido.

Y te pones triste. Me miras: Iñaki, esto no va bien. No tiene remedio. 

No digas eso, mira…

Y te señalo con el dedo.¿Ves? ¡Ahí muy cerquita hay otros caminos! No están lejos. Desvías un paso o dos y en poco tiempo estás en ese camino de tierra junto al arrollo. Y si junto a aquel cedro giras a la izquierda, te lleva a la ruta amplia que ves allí y que se dirige a un lugar completamente distinto. Un cambio total de dirección en pocos pasos. ¿Te gusta lo que ves al final del otro camino? 

Soltamos unos pocos globos. Descendemos todo lo rápido que podemos. Ya casi volvemos a estar a unos metros del suelo. El viento está de nuestro lado. Te gritas desde el globo: “¡Espera, que tengo algo importante que decirte!“… Pero vas muy rápido, apenas te escuchas. 

Iñaki esto no funciona, necesito ayuda. ¡Claro! Juntos es más fácil. Yo me hago cargo del timón. Tú juntas las cuerdas de varios globos y formas una soga sólida. La atamos al cesto y con agilidad la descuelgas. 

Abajo, desde el camino, una sombra te llama la atención. Levantas la cabeza y ves un globo de colores brillantes con una cuerda que cuelga. Dos personas te gritan algo que no escuchas bien, pero que hace que resuene algo dentro de ti. 

Bajas el ritmo, miras hacia arriba. Y entonces…

De un salto te agarras a la cuerda que da un fuerte tirón. Tus pies se levantan del suelo, te da vértigo, pero cierras los ojos y te aferras con fuerza. Y cuando los abres de nuevo estás volando cada vez mal alto. El sol y el viento te acarician la cara. Y por fin, empiezas a ver.

Y entonces dejas de tener miedo y sonríes. Y poco a poco esas dos personas que están en el globo te ayudan a subir y te sientes a salvo. Disfrutas de la vista un buen rato y entonces tienes la certeza de saber exactamente lo que quieres y señalando con el dedo dices. ¡Por ahí!

¡A tus órdenes! Guiamos el globo hacia la dirección que indicas y después lo hacemos descender poco a poco, hasta que toma tierra con un breve respingo. Saltas de la cesta. 

Adiós Iñaki, gracias por el viaje. Ha sido un placer. 

El placer ha sido mío, digo. Y mis palabras llegan a tus oídos mientras me ves alejarme en el globo multicolor diciendo adiós con la mano…

Ha sido un bonito viaje y me ha gustado acompañarte o me gustará hacerlo si eso es lo que necesitas.

Pero antes, mira de nuevo dentro de ti. ¿Qué es lo verdaderamente importante en tu vida? Y después, ¿estás en el camino que te aleja o te acerca a eso que deseas?

Sea lo que sea no te asustes. Hay mil caminos que podemos probar, ir, venir, rectificar. Incluso pararnos a descansar sentados en una piedra antes de decidir nuestro siguiente paso.

Y tampoco tienes que hacerlo solo. Está bien si buscas ayuda para aclararte. Es más, yo diría que es un excelente paso. Encontrar a alguien que te ayude a ver lo que realmente deseas. A animarte con los primeros pasos. A contener tu miedo al cambio. A que te lleve de la mano, te frene o te empuje cuando te haga falta.  En definitiva, alguien te invite a dar un paseo en un globo…

Hay muchas personas que pueden ayudarte en este proceso, si quieres probar conmigo puedes contactarme fácilmente desde mi página (haciendo click aquí). Te aseguro un viaje lleno de emociones y cambios. Lo sé porque lo he recorrido con otras personas muchas veces. Y lo mejor de todo es que me encanta hacerlo.

Como siempre, empiezo con la idea de escribir un post cortito y me ha salido todo una aventura de cambios, sueños y viajes en globo. ¡No está nada mal para empezar el fin de semana!

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