Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

UNA HISTORIA PERSONAL SOBRE LOS PENSAMIENTOS OBSESIVOS

SAMSUNG DIGITAL CAMERA¿Ya han pasado las dos semanas de vacaciones? ¡Qué rápido! Bueno, a decir verdad ya tenía ganas de volver por aquí a escribir, y compartir con todos mis reflexiones. Reconozco que me encanta recibir vuestros comentarios y apoyo, sobre todo cuando cuento historias reales y más si estas tienen algún elemento personal o autobiográfico.

Llevo un tiempo que quiero contaros una experiencia que tuve mientras estudiaba la carrera, que espero que pueda servir a otras personas que puedan estar pasando por una situación similar, así que aquí va:

Era cuarto de carrera y por aquel entonces pensaba ser ginecólogo, o pediatra, o quizá cirujano general (aún no sabía que sería psiquiatra, porque esa asignatura no la daríamos hasta quinto). El caso es que tuve una discusión con uno de mis mejores amigos de entonces.

Si soy sincero, no recuerdo muy bien por qué, pero el caso es que nos enfadamos bastante y dejamos de hablarnos un tiempo.

Durante los primeros días después de la discusión me pasaba mucho rato pensando en la misma: repasaba en mi cabeza el diálogo, lo que le había dicho, lo que le tenía que haber dicho, sus contestaciones… Me sorprendían sus argumentos y razonaba otros en contra.

Discutía de nuevo en mi mente y daba vueltas a todo aquello que había sucedido, aún molesto por el disgusto y por haberme alejado de mi amigo. Nada que no me hubiera pasado en otras ocasiones en situaciones similares. Uno está “revuelto” por eso durante unos días, y poco a poco las cosas se van asentando. 

Y así pensaba que sucedería en esta ocasión, pero no fue así.

Pasaba el tiempo y misteriosamente me descubría una y otra vez dándole vueltas a lo mismo, casi con la misma intensidad que al principio y lo que es peor, con más frecuencia. Mi mente empezaba a ver esto como algo “raro”. No era normal que no disminuyera ese diálogo interior, que empezaba a juzgar como algo ajeno a mí. E incluso lejos de encontrar un alivio al pensar más sobre ello, me acababa poniendo más tenso. 

Llegaban los exámenes finales del curso y razoné que quizá los inevitables nervios tenían que ver con aquella extraña situación y que una vez terminados, todo aquello desaparecería.

Llegó un momento en que ese pensamiento alrededor del enfado con mi amigo se instaló en un rincón de mi cabeza de forma permanente. Hacía las tareas del día, estudiaba, salía, conversaba, pero era consciente en todo momento que ese pensamiento seguía ahí, como un intruso escondido que no para de molestar.

Ya no tenía que ver con el enfado, ya se me había pasado, y ya no tenía ganas de pensar más sobre aquello… pero no lo podía evitar.

Me acostaba y me levantaba con ese pensamiento en la cabeza. Lo empujaba a su rincón y cumplía con las tareas del día, pero inevitablemente me consumía una energía extra que me agotaba.

Llegaron los exámenes y aprobé (siempre se me dio bien estudiar) y a la mañana siguiente, ya relajado, pensé que el pensamiento se habría ido para siempre pero no fue así.

No voy a extenderme más. Lo cierto es que no se lo conté a nadie ni llegué a pensar en pedir ayuda (error). Tan solo dejé que pasara el tiempo, de alguna manera resignado, y seguir adelante. Y poco a poco, de nuevo sin motivo aparente, aquel pensamiento se fue hasta desaparecer por completo.

Empecé quinto de carrera y llegó el profesor de psiquiatría que me hizo enamorarme de la especialidad (podéis leer sobre esto en Sobre mí). Y entonces, al dar los síntomas obsesivos comprendí. Había tenía lo que se denomina un pensamiento obsesivo, con todas sus características.

Había empezado como una respuesta cognitiva razonable a una discusión emocional, para convertirse en algo ajeno a mí, molesto, que era incapaz de desechar de mi cabeza, robándome energía mental y afectando a mi ánimo, llevándome a desesperar un muchas ocasiones.

Lo vi con una claridad meridiana, y lo que también aprendí es que había tratamiento para ello. Si hubiera acudido a un profesional me habría podido dotar de herramientas y técnicas psicológicas e incluso farmacológicas para atacar y librarme de aquel síntoma mucho antes de lo que finalmente lo hice.

Bueno, ya había pasado, no tenía remedio y era inútil lamentarse más. Pero se me quedó una especial atención a este tipo de síntomas obsesivos porque sé lo mal que se puede llegar a pasar y lo difícil que es que alguien te entienda cuando se lo explicas si no le ha pasado.

Síntomas obsesivos hay más y se relacionan con las compulsiones, rituales y manías que no se pueden evitar hacer (como lavarse las manos, tocar objetos, evitar pisar líneas del suelo, contar en la mente…) y que se vinculan con el TOC o Trastorno Obsesivo Compulsivo. Pero esto es ya más larga y le dedicaré el siguiente post para no extenderme demasiado en este.

Lo que sí quiero adelantar es: si te identificas con esta historia, te pasa algo similar, o te ha pasado y temes que vuelva a suceder, no te lo guardes como yo hice pensando que pueda ser algo “normal” y que ya se marchará solo. No lo pases mal ni un solo minuto que podamos evitar.

Hazme caso y ponte en contacto con tu médico y explícale lo que te sucede. Pide ayuda y consejo. Tan solo el hecho de desahogarte y saber que es algo que le pasa a muchas personas  y que tiene tratamiento va a hacer que te quites un enorme peso de encima.

Así que no lo demores y llama. Y si no tienes a alguien cerca o de confianza puedes escribirme a mí y trataré de darte la mejor orientación. Es posible que entienda bastante bien por lo que estás pasando…

Y nada más por ahora. Como te decía voy a dedicar el siguiente post a detallar un poco más este mundo de las “obsesiones y compulsiones”, creo que merecerá la pena para ayudar a más gente.

Si te gustan los post de Mente en Positivo, déjame tu email y te enviaré resúmenes de las publicaciones. Nada de spam, solo cosas que te sirvan (y los dos regalos de bienvenida). Apuntarme a la lista.

2 comentarios
  1. Buenos días, Iñaki.
    Me he sentido identificada. Yo me encuentro en un momento en que suelo rumiar bastante con pensamientos e imágenes de una ex-pareja, centrándome en aquellos momentos bonitos vividos y, de esta manera, lo tengo más presente. ¿Cómo podría ayudarme a minimizar esas imágenes y pensamientos para que no estuviesen tan presentes?
    Un saludo,
    Gracias.

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