Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

LA CLAVE QUE AYUDÓ A MARISA A VENCER A LA ANSIEDAD. EL VERDADERO CAMINO HACIA LA CALMA.

Mar en calmaAyer tuve sesión de terapia con Marisa (no es su verdadero nombre). Tiene treinta y pocos años, es guapa, lista, un poco seria de inicio, pero cuando coge confianza da gusto trabajar con ella. Ejerce una profesión en la que ayuda a otras personas, tiene una familia que la quiere y la apoya, y está profundamente enamorada de su pareja.

No todo está bien, claro, si no no vendría a consultar conmigo… El caso es que Marisa ha empezado a sufrir ansiedad en los últimos meses. Ya hemos visto que la ansiedad puede manifestarse de muchas formas (ver este post anterior), y en Marisa es frecuente que se muestre como enfado o irritabilidad. Sobre todo con su pareja Antonio, que es el que tiene más cerca.

Los motivos para ello son múltiples, pero nada ajenos a pequeños problemas cotidianos: Antonio tiene una hija de un matrimonio anterior y muchas veces tienen que alterar la rutina si a su exmujer le surge algún inconveniente; la madre de Marisa es una mujer de carácter fuerte con la que discute con frecuencia; hay sobrecarga y roces en el trabajo…

En fin, pequeñas situaciones de la vida que hacen que se le despierte una sensación de frustración, inseguridad, y nerviosismo que no puede manejar:

“Es como un pequeño tsunami dentro de mí que presiona para salir. Una tensión que trato de frenar y que me consume mucha energía. Como si intentara tapar con las manos las grietas por donde sale el agua a presión, hasta que cualquier pequeño problema hace que no pueda más y todo se desborde”.

“A ratos estoy desatraída, claro. Me divierto, disfruto de las cosas… ¡soy feliz! Pero no puedo dejar te sentir ese malestar constante que sube y baja, según los días y las circunstancias y en muchas ocasiones explota. No lo quiero, ¿qué puedo hacer?”.

¿Te suena? Seguro que sí: es uno de los motivos de consulta más habituales. Quizá lo has experimentado en ti mismo o puede que algún familiar o amigo cercano. Ya hemos tratado en post anteriores el tema de la ansiedad y hemos visto algunas de las claves para luchar contra ella (ver este post anterior).

Así que nos pusimos manos a la obra: trabajamos la inseguridad que le daba a Marisa la relación de Antonio con su exmujer, su dificultad para decir que no en el trabajo (donde siempre acababa asumiendo más de lo que debía), a cómo poner los límites más firmes a la intrusiva relación con su madre, y a solventar las discusiones del día a día con Antonio de una manera más productiva.

La evolución fue muy positiva y en poco tiempo la ansiedad y los enfados fueron desapareciendo. Pero hoy quiero compartir con vosotros la reflexión que Marisa que me dio ayer.

Me dijo,

“Iñaki, ya estoy mejor. De hecho ¡mucho mejor! Me ha servido la terapia contigo, lo que he aprendido de mi forma de funcionar, las reacciones que tenía que ni yo me daba cuenta. De cómo influían en mí las relaciones con los demás (con Antonio, mi madre, los compañeros de trabajo…). Todo esto me ha dado mayor perspectiva, seguridad y confianza en mí. Pero hay una cosa que creo que es importante que sepas. Lo más difícil no está en las cosas que hemos hecho “ahí fuera” y que han estado muy bien. Lo más difícil es lo que he tenido que hacer “aquí dentro”. ¿Te acuerdas cuando me aconsejabas sentarme unos minutos en silencio, para aprender a relajarme? Pues es ahí, en la intimidad conmigo misma donde uno realmente puede ver las cosas claras.

Fui consciente de un mar embravecido con olas enormes y la marea siempre empujando. Tuve que aprender a reconocer eso en mí, a aceptarlo sin juzgarme y esperar paciente y en silencio a que se calmara poco a poco el oleaje. Y lo tuve que hacer una y otra vez, sentada en silencio, hasta que el mar por fin quedaba liso como un espejo, un lago en calma donde se reflejaba el sol y las nubes, y las estrellas. Me di cuenta de que lo más difícil no es lo de fuera, si no lo de dentro. Gracias por señalarme el camino”.

Bueno Marisa, gracias a ti. Porque aunque ayer me atribuí, vanidoso, parte del mérito, que no es mío sino tuyo. Fuiste tú la que supo ver donde poner tus energías y atención y llevar tus pasos por el camino adecuado. ¡Enhorabuena!

Hoy he recordado las palabras de Pascal: “Todos los infortunios de los hombres derivan de no aprender a estar tranquilos en sus propias casas”. Y gracias a Marisa le he podido dar un sentido que antes no había visto.

1 comentario
  1. En mi experiencia, la base del éxito de un proceso terapéutico está en contar con pacientes que estén dispuestos a conocerse, aceptarse, perdonarse… y por su puesto desear y hacer que las cosas cambien.
    La observación hacia dentro es el paso “básico” y “fundamental”.
    Gracias por compartir este caso cargado de potentes metáforas.

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