Psicoterapia Online | Dr. Iñaki Vázquez

LO QUE DEBES SABER PARA EVITAR UNA DE LAS TRAMPAS MENTALES MÁS PELIGROSAS QUE CONOZCO

Danger2Hoy quiero hablarte de una situación en la que podemos vernos sin desearlo, y que es de las más destructivas que he encontrado en mi profesión. Te voy a poner un ejemplo en el ámbito laboral pero puede darse en otro tipo de relaciones, como las de pareja.

Imagina lo siguiente:

Llevas en tu empresa más de 15 años. Estás razonablemente contento: te tratan bien, estás reconocido por tus jefes y compañeros, y el sueldo, aunque podría mejorarse, te satisface. Este año llega un nuevo jefe. No tiene que ver con el anterior.

De pronto empiezas a sentir que no cuenta contigo, que te deja los trabajos más ingratos. No te reconoce nada de lo que haces, te pone pegas, trabas, problemas. Te mueve al peor turno, te frustra las vacaciones en el último momento… Todo empieza a ir mal. 

Es objetivamente una injusticia completa. Lo cuentas a tus familiares, amigos y otros compañeros de la empresa. Te dan la razón. Se está portando a todas luces muy mal contigo. Algunos te dicen que quizá quiere que te marches voluntariamente (y así no tener que pagarte la indemnización por despido), otros que directamente le caes mal, y tú piensas que probablemente son las dos cosas.

Ir a trabajar se convierte en un infierno. Empiezas a no dormir, tienes ansiedad, una opresión en el pecho cada vez que coges el coche y te diriges a la oficina. Tu autoestima empieza a resentirse: “¿Será verdad que hago las cosas tan mal? ¿Será mía la culpa?”

Tu ánimo decae, estás irritable y sobre todo, no te puedes quitar de la cabeza el problema, que repasas en tu mente una y otra vez. Nunca te había pasado algo así. Tu familia empieza a preocuparse. De pronto no puedes más y la situación estalla.

Un día sientes un dolor muy agudo en el pecho, crees que te está dando un infarto y acabas en las urgencias del hospital. Tras un examen minucioso se descarta que haya ningún problema cardíaco. Y entonces te pregunta el médico: “¿Está usted bajo alguna situación de estrés?”. Y tú le cuentas, desbordado y entre lágrimas, todo lo que te pasa en el trabajo. Al final, y con buen criterio, el médico te ofrece una baja laboral de varios días y una cita con el psiquiatra.

Llamas al trabajo para informar de que el médico te prescribe unos días de descanso en tu domicilio. Es un alivio total. El hecho de no tener que ir a la empresa donde radica todo tu malestar, hace que en menos de 24 horas ya empieces a sentirte mejor. Por fin duermes, mejora tu humor, disminuye esa sensación de ansiedad constante y por primera vez en muchas semanas eres capaz de quitarte ese problema de la cabeza.

Pasan los días. Estás mejor y te empiezas a plantear que antes o después tendrás que volver a tu puesto de trabajo. Solo pensar en ello hace que aparezca de nuevo ese nudo en el estómago. Crees que quizá, habiendo caído enfermo, tu nuevo jefe haya recapacitado y su actitud cambie cuando vuelvas. Pero no es así.

Los compañeros que te llaman para preguntarte cómo estás te filtran rumores de que tu jefe está hablando muy mal de ti. Que te estás “inventando los síntomas para no trabajar”. Que la empresa tiene que pagarte la baja laboral mientras los demás se cargan de trabajo extra. Trata de poner en tu contra a tus propios compañeros. Te vienes abajo de nuevo.

En este momento la rabia empieza aparecer. Sientes que se te está tratando injustamente, en que ese hombre solo quiere machacarte para que voluntariamente renuncies a tu trabajo, y no tenga que pagarte la indemnización por despido. Pero no lo va a conseguir. Ni en un millón de años. Así tengas que aguantar en tu casa todo lo que haga falta.

¿Quiere batalla? La tendrá. Si quiere que me vaya me tendrá que echar él mismo, y pagarme. Es lo justo y no voy a renunciar a ello. Nada de eso. Para eso he dado 15 años de mi vida a esa empresa. Me lo merezco.

Pasan los días, algunas semanas. El dinero de la baja cubre tus gastos, pero sabes que no va a durar eternamente. Tienes días mejores y otros peores. Cuando tu psiquiatra te plantea que si ya estás mejor pienses en volver al trabajo, sufres inevitablemente otra recaída ansiosa. 

Tomas medicación, apenas sales de casa. Tu ánimo empeora, tu familia empieza a cansarse de la situación y de que le repitas la misma historia sin salida todo el rato. Estás obsesionado.

Y aún es peor cuando las pocas noticias que te llegan, son que la empresa sigue funcionando perfectamente sin ti, que han contratado a otra persona y que el nuevo jefe ni te nombra y si lo hace es para llamarte “sinvergüenza” por no querer trabajar. Tus antiguos compañeros cada vez te llaman menos. Y tú te hundes en el pozo cada vez más. ¿Qué puedes hacer?

Una historia dura ¿verdad? Pues créeme que la he escuchado con diferentes variaciones en muchas más ocasiones de las que me gustaría y casi siempre el desarrollo es similar.

La pregunta ahora es ¿qué hace nuestro protagonista? No es fácil, porque:

Si mejora de la ansiedad, tiene que volver al trabajo, que es el origen directo de su malestar. Allí ya sabe lo que le espera. Solo de pensarlo se pone peor

-Si no vuelve al trabajo es porque sigue enfermo, e inevitablemente su vida se está convirtiendo en un “infierno” en el que no disfruta nada y todo se limita a dar vueltas a una situación sin salida aparente.

-¿Y dejar el trabajo? ¿Irse voluntariamente? Después de tantos años trabajados, ¿renunciar al dinero de la indemnización y marcharse por la puerta de atrás? Es como si ese jefe mala persona ganara la partida: consigue lo que pretende, cometiéndose una tremenda injusticia. 

-También podría denunciar la situación al juzgado por “mobbing” laboral, claro. Pero tras consultar a un abogado le dicen que no tiene ninguna posibilidad. Que su jefe siempre se ha movido en el terreno de la legalidad aunque le da la razón en que es tremendamente injusto.

Entonces ¿Qué hacer?

Bueno, yo ya he escrito bastante por hoy. Así que te paso el testigo. ¿Qué harías tú? ¿Qué decisión tomarías de estar en la situación de nuestro protagonista? ¿Qué aconsejarías a un familiar que estuviera así? Como verás no hay blanco o negro, ni una solución 100% perfecta.

Deja tu impresión y sugerencias en los comentarios. Será muy enriquecedor. También yo escribiré después lo que aconsejo a mis pacientes que están así, y por qué lo hago.

¡A ver si entre todos conseguimos echar una mano a nuestro protagonista y le sacamos de esta situación tortuosa!…

14 comentarios
  1. Interesante, y la verdad, me ha puesto nervioso. Lo has descrito tan bien que me he metido en el papel y me he angustiado.
    Creo que lo primero que tenía que haber hecho, antes de que la pelota se hiciera grande, era haberle echado un par de narices y haber hablado con su jefe, lo mismo todo eran mal entendido. Si después de hablar con el, es cierto que el jefe va a por el…. Ahí ya buscaría algún tipo de apoyo sindical o no se…..

    Saludos!!

    • Siempre es fácil pensar que la vida es injusta y la culpa de nuestros males la tienen otros. Sería más productivo salir de ese marco de referencia de victimismo y pensar “que puedo hacer yo para cambiar esta situación? Cómo me gano al jefe?” La sugerencia de Javi Garcia es buena. Se puede ser proactivo y hablar con el jefe, sin actitud de confrontación, para preguntarle qué espera de ti y cómo puedes hacer mejor tu trabajo.

  2. Como siempre gran artículo de ayuda que refleja una realidad cotidiana, gracias por compartir. Un saludo.

  3. Es cierto que muchas veces las cosas se arreglan hablándolas a tiempo, pero también es cierto que en ocasiones llegamos a situaciones límite sin darnos cuenta, y para cuando queremos reaccionar la cosa se nos ha ido de las manos y no sabemos como actuar. Se nubla la mente, no podemos ver la raíz del problema y, claro, mucho menos la solución.
    El caso que describe Iñaki parece extremo pero, con variantes, ocurre muy a menudo. En frío se me ocurre que lo más apropiado sería enfrentarse a la situación dando lo mejor de uno, cumpliendo con tus obligaciones y sacando tu trabajo adelante para que no se ponga en duda tu profesionalidad. Al mismo tiempo intentaría alejarme del jefe que te da problemas, intentando ser más autónomo o buscando movilidad dentro de la empresa, tal vez en otro departamento en el que puedas encajar. Puede que hablando con otros jefes de otras áreas o con RRHH alguien te pueda reubicar. Si esto no fuese posible, buscaría otro trabajo, pero sin abandonar este. Y hasta que llegase el feliz día… mucho ánimo! Y mejor tener a alguien cerca que te levante la moral y te ayude a relativizar. Personalmente creo que los compañeros de trabajo a veces no son la mejor compañía para salir de estas situaciones.
    Pero claro, esto se me ocurre en frío. Soy consciente de que yo mismo en una situación similar no sabría qué hacer. Definitivamente, necesitaría ayuda.
    Saludos!

  4. Gracias por los comentarios. Están aportando puntos de vista muy interesantes y enriquecen el debate. Voy a añadir este de Nuria que me llega a través de Facebook:

    “Lamentablemente me he visto en una de estas, aunque mi caso no eran 15 años, eran 5 y el problema fue: no querer mentir en un juicio contra una compañera. Se pasa muy mal, tuve la suerte que en la mutua la situación provocada por esta empresa no era nueva, así que ellos mismos me recomendaron continuar unos meses de baja (estuve 4) mientras me dediqué a buscar trabajo y a formarme un poco más en lo que siempre me había gustado: la educación. Insisto en que tuve suerte porque la misma mutua forzó un poco a la empresa y yo les propuse el despido, unicamente con finiquito, sin idemnización, en mi balanza pesó más mi cordura y empezar pronto una nueva vida (aunque justo en ese momento empezó la crisis). No me gusta, como a nadie, trabajar para alguien que te obliga a hacer la 13-14 a un compañero. Mi consejo sería buscar fuerza para proteger lo más preciado: tu propia cabeza. Buscar una nueva alternativa, un trabajo que te motive porque ese ya nunca será igual. En mi caso terminé montando mi propia ilusión, tuve suerte, mucha. Aún así debí denunciar, me faltaron fuerzas. Bueno, pues cada caso es diferente, pero si sirve de algo el mío, ahí queda la experiencia. Mucho ánimo para quien esté pasando algo parecido.”

    Buen consejo de Nuria que lo vivió de alguna manera en su propia piel… Gracias!

    En breve compartiré también mi experiencia como terapeuta en este terreno. ¿A alguien más le ha pasado? ¿Qué hacer? Animaos a compartir, no hay respuestas buenas o malas. Todas sirven para aprender!

  5. Un nuevo comentario sobre el tema que me llega de Pilar a través de Linkedin:

    “Pedir ayuda, es el comienzo de la aceptación de un problema que, seguro tiene solución con paciencia y el tiempo. ¡ójala hubiera contado con la tuya en aquellos momentos!. “El acoso en la oficina” durante 24 horas para sacar a mi hijo adelante y sin poder pedir ayuda por miedo a perder el trabajo porque era mi jefe.

    Tuve que aguantarme y seguir adelante hasta que caí en una profunda depresión. Perdí el habla, no podía moverme, sólo tartamudeaba y sufrí una hipotonia generalizada en las cuatro extremidades. Me dieron de baja absoluta…

    …ahora añadiría, denunciarlo, yo tuve que haberlo hecho en su momento y somos muchas las que pasamos por ésta situación, en su día me calle, si me hubiera pasado a éstas alturas pediría ayuda a malos tratos y enviaría la descripcion del problema al Directivo de mayor rango. Es algo que no se puede consentir. Yo lo viví y caí del todo.

    No recomiendo dejarlo pasar, vivirlo fué vergonzoso y no denunciarlo, es falta de valentía. Ahora hay muchos recursos para que ésto no vuelva a pasar.

    Un saludo”

  6. Hola Iñaki, esta vez tus interesantes temas me hacen “salir del armario” para aconsejar a tus lectores puesto que es un asunto que por mi trabajo veo de manera habitual.
    En los casos en que existe una situación de acoso en el trabajo que no se puede solucionar como comentan otros lectores por las buenas, es decir, hablando con Recursos Humanos intentando un traslado o al menos informarles de la situación que se está produciendo para que vean qué medidas puede tomar la empresa,lo mejor es hacer dos cosas a la vez: pedir ayuda especializada a un buen psiquiatra que nos ayude a enfrentarnos a esta situación que sin duda es mala para cualquiera pero para la que algunas personas tienen menos recursos emocionales con que afrontarla y denunciar por posible mobbing. El mobbing es un delito y es difícil probarlo en un tribunal pero no imposible.Los jueces se basan en evidencias y para eso tenemos que tener la cabeza fria e ir acumulando pruebas que sirvan para probarlo: mails, ódenes por escrito, cambios de turno que nos perjudiquen sin que hubiera necesidad de ello…los testimonios de los compañeros son muy importantes pero los más difíciles de conseguir porque habitualmente tienen miedo de salir perjudicados y no podemos forzar a otros a dar la cara por nosotros.Es un camino largo y duro y como digo hay que hacerlo con documentos que avalen nuestro testimonio.Tenemos que ser fuertes y tener paciencia.
    En cualquier caso , si la situación es tan complicada como para entender que no se va a conseguir nada, mi consejo es que es mejor ir buscando otros trabajos y cuando salgan hacer borrón y cuenta nueva¡¡.El trabajo es muy importante pero más importante es nuestra salud y nuestro bienestar, no podemos hipotecarlos a merced de personas sin escrúpulos que ni siquiera son conscientes muchas veces del mal que están haciendo, aunque esto no les exima de su responsabilidad.Cuando conseguimos salir y empezar en otro trabajo vemos que todo queda atrás y empezamos de nuevo a respirar y a vivir¡¡.La vida es demasiado corta y está llena de oportunidades pero hay que buscarlas y ser valiente para tomar decisiones.A veces aunque llevemos razón y la culpa no sea nuestra es mejor dar un paso adelante y no mirar para atrás.Normalmente sale bien, y eso lo digo por experiencia propia.
    Un abrazo y muchas gracias por tu trabajo.

  7. Tremenda situacion laque nos presentas. Lo entiendo claramente ya que sufro de ansiedad y depresion , No puedo trabajar por ser pensionada por invalides, estoy limitda como ama de casa , tomo medicamentos, pero ahora que he quedado viuda y sola, siento profunda tranquilidd cundo alguien me saca de mi encerramiento, .El debe empezar a salir a caminar , buscar un nuevo trabajo y esperar que lo dspidan, para no perderlo todo.

    • Muchas gracias Magnolia por tu aportación al debate que además nace desde tu conocimiento personal, como persona que ha padecido por culpa de la ansiedad y la depresión. Y estoy de acuerdo contigo en la linea que indicas. A veces hay que saber retirarse a tiempo para no perderlo todo…

  8. Bueno, muchas gracias a todos por las excelentes aportaciones! Quiero también yo dar mi punto de vista que de alguna manera coincide con muchas de las cosas reflejadas en vuestros comentarios. A modo de resumen yo diría:

    -Como señala muy bien David, primero trata de arreglar las cosas con ese jeje que te está dando problemas. Quizá haya algún malentendido que pueda aclararse pronto y evitar que la situación se complique y se haga irreversible. Es sin duda el primer paso.
    -Creo que es también una muy buena aportación el hecho de que hagamos el trabajo lo mejor posible por nuestra propia satisfacción. Si somos conscientes de esto, nos puede ayudar a llevar mejor a un jefe injusto o descalificador.
    -Denunciar la situación si efectivamente estamos en una situación de mobing laboral. No se puede permitir en ningún caso algo que es un delito.

    Lamentablemente en el ejemplo que describo, estos tres pasos no han sido eficaces. Estamos en nuestra casa, de baja, con ansiedad y “atrapados” en lo que parece una situación sin salida. ¿Me voy y dejo que esa mala persona se salga con la suya? ¿O me quedo en casa y veo cómo la vida se me empeora cada vez más?

    Para mí, después de ver a muchas personas en esta situación la respuesta es clara. ¿Cuánto vale todo ese tiempo de tu vida que se está desperdiciando? Estamos erróneamente luchando por el orgullo de demostrar que es una situación injusta y que nosotros tenemos razón (que la tenemos) o por una supuesta indemnización que nos deberían dar si quieren que nos vayamos.

    No merece la pena. Llega un momento que lo más sabio es cerrar una puerta, acabar con ese capítulo que ya nos ha hecho sufrir bastante, renunciar a poder sacar algo bueno de ahí y empezar a mirar hacia otro lado. Y esto implica buscar otro empleo y marcharte, antes de que la situación te acabe dañando aún más.

    Y aquí me remito a las palabras de Susana que casi me ha leído el pensamiento con su reflexión:

    “El trabajo es muy importante pero más importante es nuestra salud y nuestro bienestar, no podemos hipotecarlos a merced de personas sin escrúpulos que ni siquiera son conscientes muchas veces del mal que están haciendo, aunque esto no les exima de su responsabilidad. Cuando conseguimos salir y empezar en otro trabajo vemos que todo queda atrás y empezamos de nuevo a respirar y a vivir!!. La vida es demasiado corta y está llena de oportunidades pero hay que buscarlas y ser valiente para tomar decisiones. A veces aunque llevemos razón y la culpa no sea nuestra es mejor dar un paso adelante y no mirar para atrás. Normalmente sale bien, y eso lo digo por experiencia propia”.

    Gracias por las aportaciones y ayudar así a la gente que lo está pasando mal por este tipo de situaciones. Un abrazo a todos.

  9. No sé qué decir. En mi caso tuve un jefe maleducado al que tal vez no caía bien. Pero no sólo lo era conmigo. Yo soy muy obsesivo y no me fío de mis propias ideas recurrentes. Así que busqué apoyo sicologico y me propuse trabajar para mi propia satisfacción y no para agradar a este jefe. Cada día, cuando me tiraba el BOE a la mesa sin decir ni hola, yo le decía “gracias”. Supongo que le desconcerté. Tiempo después se jubiló y ahora, cuando me lo encuentro, me saluda muy afectuosamente. El caso es que yo soy una persona bastante introvertida, me cuesta relacionarme y, además, me obsesiono con facilidad, dándole una importancia excesiva a ciertos comentarios poco afortunados. Con cada jefe o nuevo cliente o compañero que sea poco amable, de nuevo tengo que tomar perspectiva.
    La mayor parte de la gente es amable. Algunos hasta te agradecen que intentes ayudar. Peto hay quien considera una buena actitud como un gesto de debilidad, de servilismo o algo por el estilo, y reaccionan negativamente.
    No podemos esperar caerle bien a todo el mundo, ni que todos valoren nuestro esfuerzo. Siempre vendrá alguien que responda a tu interés con desagrado, desprecio, indiferencia… Mi experiencia me dice que hay que contar con ello y estar preparado. Aunque, en el ejemplo de una fuerte ansiedad, estoy de acuerdo en que es mejor marcharse.
    Lo que no sé es si conseguiría perdonar a ese jefe tan cabron, o el odio me ahogaría. Y ya de irse, mejor que sea para liberarse del problema. Yo creo que en un caso como el que contáis, le diría a esa persona el daño que me ha causado, que lo sepa, al menos, y que la vida da muchas vueltas y que me voy, pero que no se lo perdonaré. Así, al menos, tendrá la oportunidad de bajarse de la burra si quiere…

    • Hola Enrique! Muchas gracias por tu comentario y reflexión personal, que estoy seguro que va a ayudar a otras personas. Me encanta tu capacidad para darte cuenta de tus propias percepciones y reacciones y poder así tomar perspectiva para no caer en círculos viciosos. Fantástico. Desde esa posición distinta puedes tomar mejores decisiones para ti. Con frecuencia recomiendo hacer este ejercicio de relativizar o mirarse desde fuera. Otra forma de enfocarlo es plantear: ¿qué le dirías a un amigo al que le está pasando eso mismo? Es una estupenda manera de evitar caer en estas “trampas” mentales de la que ninguno estamos libres…
      Gracias de nuevo por comentar Enrique y ¡feliz año!

  10. una vez superada la ansiedad. valorar porque nos encontramos en ese punto. volver a la faena a trabajar por lo cual nos pagan y hacerlo lo mejor posible, si no queremos un despido. gravar y denunciar las injusticias

    • Gracias Juan por comentar. Completamente de acuerdo contigo, siempre denunciar las injusticias en cualquier ámbito. Un fuerte abrazo

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